Tenía 69 años y era hijo del escritor y guionista Joaquín Romero Marchent y hermano de los directores Joaquín Luis y Rafael Romero Marchent

Carlos Romero Marchent comenzó su carrera a finales de los años cincuenta en producciones como «Saeta rubia», «El hombre que viajaba despacito», «Un fantasma llamado amor», «El hombre del paraguas blanco» y «El día de los enamorados», cinta en la que coincidió con Concha Velasco y Tony Leblanc.
En los años sesenta siguió apareciendo en spaghetti western como «La venganza del Zorro», «Cabalgando hacia la muerte (El Zorro)», «Ocaso de un pistolero» y «La muerte cumple condena». A finales de los años setenta participó en seriales de TVE como «Curro Jiménez», donde interpretó el papel de Gastón, y «Cañas y barro», en la que se metió en la piel de Sangonera. En 1986 dirigió una única película, «Oficio de muchachos».