Trabajó a las órdenes de Francis Ford Coppola o Woody Allen y fue director de un único filme

Gordon Willis había recibido en 2010 un Oscar de honor por el conjunto de su trabajo. Su último trabajo había sido en 1997 precisamente a las órdenes de Alan J. Pakula en «La sombra del diablo». En 2009 había recibido un Oscar honorífico por toda su trayectoria. «Esta es una pérdida trascendental», ha dicho el presidente de la Sociedad Americana de Directores de Fotografía, Richard Crudo. «Fue uno de los gigantes que cambiaron la forma de hacer las películas».

Gordon Willis había nacido en Queens (Nueva York), el 28 de mayo de 1931 y llegó al cine procedente de la fotografía publicitaria. Sin embargo, su buena fama no se debió a la claridad y sobreexposicion, sino a la estética tenebrista y a la vez muy esencial que eligió para las películas de Francis Ford Coppola.

Willis diseñó para «El Padrino» un patrón de luces cenitales, llenos de sombras, como una manera de representar la maldad de los Corleone, lo contrario del cine sin contrastes del Hollywood de los años 60. El productor de la película, Robert Evans, no entendió esa decisión. Cuando vio la película dijo una frase que se ha hecho famosa: «Parece que no me he quitado las gafas de sol». Después, la película fue un éxito y todos quedaron como grandes amigos.

La paradoja es que otra de las grandes películas en la carrea de Willis representa justo lo contrario. En «Todos los hombres del presidente» su fotografía se convirtió en casi invisible y, por eso mismo, diferente a todo lo que se había visto hasta entonces.
Gordon Willis tenía en su haber una única película como director: «Ventanas» (1980), un thriller protagonizado por Talia Shire y Elizabeth Ashley que obtuvo críticas negativas, provocando que el propio Willis la considerase como una equivocación y no volvió a dirigir.