DIRIGIÓ EL TEATRO NACIONAL POPULAR FRANCÉS E IMPULSÓ EL FESTIVAL DE AVIGNON

Aunque en su larga vida hizo cine y televisión, Wilson fue un hombre de teatro y todavía se le pudo ver hace un año en una «Bérénice» que se presentó en el teatro Bouffes du Nord o más tarde en un monólogo de Thomas Bernhard titulado «Simplemente complicado», donde el actor lanzó una especie de canto del cisne, una revisión escénica de su carrera con el personaje de un actor en decadencia.
También se le considera como heredero de Jean Vilar, especialmente cuando lo substituyó al frente del Teatro Nacional Popular (TNP). Con la muerte de George Wilson es un página del teatro francés la que se va.
Wilson fue el gran impulsor del Festival de teatro de Aviñón y participó en más de 80 películas

Estaba ya enfermo, pero después de 60 años sobre el escenario, el teatro era la única dolencia de la que no quería curarse. Participó también en series de la televisión francesa y dio vida a multitud de personajes en la gran pantalla con películas como «Une aussi longue absence» (1961), que obtuvo la Palma de Oro en Cannes, o «Tintin y el misterio del toisón de oro», del mismo año, interpretando al capitán Haddock.
Hijo de madre irlandesa y padre desconocido, se quedó huérfano a los 14 años y supo desde la infancia que lo suyo era la interpretación. Tras la II Guerra Mundial, durante la cual se salvó por poco de un fusilamiento de los nazis en 1944, empezó a estudiar en una escuela de arte dramático. «Me apasiona el teatro porque no es la vida. Las personas en escena llevan zapatos nuevos pero son inventadas, no se les puede hablar. Viven fuera del mundo y tienen el poder de retrotraernos de la realidad», había dicho.
En 1952 ingresó de la mano de Jean Vilar en el Teatro Nacional Popular. Coincide en el elenco con la actriz española María Casares. Vilar, fundador del Festival de Aviñón, eligió a Wilson (también impulsor del certamen) como su asistente y confidente personal y acabó dejándole en herencia la dirección del teatro en 1963. Hasta su marcha experimentó y puso en escena obras del repertorio nacional e internacional de enorme variedad de estilos y autores. Aplicó idéntico criterio en el teatro de L’Oeuvre, institución de la que asume la dirección artística entre 1978 y 1995. De esta época es la puesta en escena de la obra «Esperando a Godot», de Samuel Beckett, con los actores Rufus y Michel Bouquet. Su figura está ligada a otros títulos como «La escuela de las mujeres», de Molière; «El Cid», de Corneille, o «Ubu rey», de Alfred Jarry.