Prolífico director, guionista y dialoguista tocó los géneros más representativos de la historia del cine español

«Toda mi vida he visto cine y, antes, ir al cine era un ritual que te marcaba mucho», aseguraba el propio Joan Bosch para definir su relación con el cine. La pasión por este medio estuvo dominada además por su ávida lectura de obras teatrales o libros de cine en su natal Valls o Sabadell durante los años 30-40. Con 19 años intervino como ayudante de dirección en «Las aventuras del capitán Guido», de Jacinto Goday, y en 1952 rueda «Gaudí», su primer cortometraje.

«Sendas marcadas» sería su ópera prima (1957), en la que mezcla géneros como el policíaco, melodrama, cine fantástico e incluso religioso. Otros dos títulos de cine policíaco dieron paso, a principios de los 60, a tres de las llamadas «comedias de playa» en las que Bosch fue uno de sus iniciadores, mostrando paisajes naturales de costa en los años del boom del turismo, un erotismo light y con argumentos a caballo entre la comedia y el melodrama.

Además, dirigió ocho western, una comedia musical, diez comedias, cinco películas de género criminal/policíaco y una de terror, «Exorcismo», con Paul Naschy. «Un Rolls para Hipólito» fue su última película, dirigida en 1983, con guión de Mariano Ozores y protagonizada por Antonio Ozores y Alfredo Landa. Entre sus títulos destacan «A sangre fría», «Regresa un desconocido», «El último verano», «La viudita ye-yé», «Cuarenta años sin sexo», «La diligencia de los condenados» o «La caza del oro».