FIGURA CLAVE DEL CINE FRANCÉS DE LOS 60 Y 70, TRABAJÓ CON VISCONTI, MARCO FERRERI, CLAUDE LELOUCH O MICHAEL HANEKE

La carrera de Girardot arranca en 1954 en las tablas. Después de estudiar en el conservatorio de la Rue Blanch de París, compaginó el teatro (incluida la Comédie-Français) con los cabarés, hasta que Jean Cocteau se fijó: «Tiene el temperamento dramático más bello de la posguerra».
Marcel Carné en la película «Le Pays d’où je viens» (1956); Luchino Visconti en «Rocco y sus hermanos» (1960); y Roger Vacin en «El vicio y la virtud» (1962) fueron algunos de los primeros cineastas con los que trabajó la actriz. Alain Delon, Michel Piccoli, Philippe Noiret, Louis de Funès, Jean Rochefort, compartieron éxito y protagonismo con la gran intérprete, inicialmente formada para ser enfermera, pero que muy pronto se dedicó al teatro, tras estudiar en el Conservatorio de París y entrar a formar parte de la Comèdie Française.
Entonces empezó la carrera cinematogtáfica de la actriz, al principio ligada a Jean Gabin, un galán ya bastante otoñal. Hubo un par de thrillers, dos películas menores. Pronto fue cobrando importancia: Franco Rosi, Mario Monicelli, Marco Ferreri, Michel Audiard, Rémo Forlani, André Cayatte, Claude Makovski, José Giovanni y Jean-Louis Bertucelli figuran en la larga lista de directores con los que trabajó-
Muchos repitieron gustosos la experiencia, como Visconti, con quien volvió a encontrarse en 1966, en «Las brujas»; Marcel Carné en «Tres habitaciones en Manhattan» (1965); o Michel Audiard, quien la dirigió en «Elle boit pas, elle fume pas, elle drague pas mais elle cause» (1970) y en «Elle cause plus, elle flingue» (1972), dos enormes éxitos.
Los 70 fueron los años de máxima popularidad de la actriz, que fue uno de los cuerpos de la versión francesa del destape. Si los directores de la Nouvelle Vague no se entusiasmaron con su manera de trabajar, Girardot encontró en Claude Lelouche a uno de sus más fieles realizadores, que en 1967 la colocó junto a Yves Montand en «Vivre pour vivre». para rodar luego con ella otras cuatro películas, «La Vie, l’Amour, la Mort» (1969); «Partir, revenir» (1985); «Il y a des jours… et des lunes» (1990); y «Les Misérables» (1995). Annie Girardot es «mi mejor recuerdo como director y como hombre también», explicó Lelouche en un primer homenaje póstumo a la artista.
Más de cien filmes con algunos de los más grandes directores y actores de su tiempo jalonan la filmografía de annie Girardot. Aunque con los años 80 su carrera pasó poco a poco a un segundo plano, mantuvo momentos de brillantez como los que vivió junto al autriaco Michael Haneke en «La pianista» y «Caché».