REINA DEL MUSICAL ACUÁTICO, GÉNERO AL QUE DIO NOMBRE, SALTÓ A LA FAMA CON «ESCUELA DE SIRENAS»

Esther Williams había nacido en Los Ángeles el 8 de agosto de 1921. Como experta nadadora habría participado en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1940, de no haberse suspendido por la Segunda Guerra Mundial. Acabado el sueño olímpico, Esther Williams se decidió por el espectáculo, y comenzó a realizar presentaciones con el también nadador Johnny Weissmüller, famoso -además de por sus éxitos olímpicos- por sus películas como Tarzán. Pero es trabajando como modelo que llama la atención a un productor de la Metro-Goldwyn-Mayer, quien le propone sumarse a la compañía.

Su primera película es de 1942, protagonizada por Mickey Rooney, en donde Esther realiza un pequeño papel. Dos años más tarde haría su espectacular entrada como gran estrella con el film «Escuela de sirenas», de George Sidney, lujoso musical de la Metro, donde colaboraba el músico Xavier Cugat y su orquesta, el barítono colombiano Carlos Julio Ramírez y el comediante Red Skelton, que la catapultó al estrellato mundial. A partir de esta película recibiría el sobrenombre de «Sirena de América», ocurrencia de su compañero de la Metro Clark Gable.

Su estrella crece de tal modo que se crea un subgénero dentro del musical, musical acuático, especialmente para ella. A las órdenes del prolífico director Richard Thorpe, protagonizaría, «Juego de pasiones», «Fiesta brava», junto a Ricardo Montalbán, John Carroll, Fortunio Bonanova y Cyd Charisse; y, «En una isla contigo», también junto a Ricardo Montalbán, y con Jimmy Durante, Peter Lawford y Xavier Cugat y su orquesta. En 1949 finalizaría la década con «La hija de Neptuno» de Edward Buzzell

Comienza los años cincuenta con los mismos éxitos de la década anterior, siendo sus películas más destacadas de esta década «Serenata en el valle del sol» de Robert Z. Leonard, «La primera sirena» de Mervin LeRoy -donde compartía protagonismo con Victor Mature-, «Dangerous When Wet» («Peligrosa cuando se moja»), de Charles Walters, con una increíble escena acuática junto a Tom y Jerry; y «La preferida de Neptuno» de George Sidney.

A mediados de la década de los cincuenta su estrellato comenzó a declinar, y rompió su contrato con la Metro y comenzó una carrera como actriz independiente, en la que no recuperó el éxito pasado; de esta época destacan sus películas «Sombras de la noche» de Harry Keller, «Momento inesperado», película de corte dramático, junto a George Nader, John Saxon, Edward Andrews y Edward Platt, y, «El gran espectáculo», de James B. Clark, con Cliff Robertson como coprotagonista.

Volvió no obstante a recuperar su fama cuando se casó por tercera vez con el actor argentino Fernando Lamas, con quien estuvo casada hasta la muerte del galán en 1981. Según confesó más tarde, abandonó el cine a instancias de su esposo.