Fue una luchadora y una mujer vedada por el régimen comunista cuyas películas generaron un cambio radical en el realismo socialista de los 60

Su aclamada comedia «Las margaritas» («Sedmikrásky») de 1966 representó un cambio radical con respecto al realismo socialista, un género típico de la era comunista que se enfocaba en la clase trabajadora. El filme fue prohibido de inmediato, pero a pesar de esto ganó el Gran Premio en el Festival de Cine de Bergamo, en Italia, en 1967.
Věra Chytilová estudió filosofía y arquitectura antes de ingresar en la Escuela de cinematografía de Praga (FAMU), donde tuvo como uno de sus maestros a Otakar Vávra y como condiscípulos a Miloš Forman y Jiří Menzel. A principios de los años 1960 estos cineastas se destacaron en la nueva ola checoslovaca, movimiento cinematográfico del cual Chytilová vino a representar la faceta más experimental. Desde los inicios de su carrera cinematográfica Věra Chytilová se comprometió con el feminismo.
A diferencia de colegas como Milos Forman, Jan Nemec e Ivan Passer, Chytilová no emigró tras la invasión soviética de 1968 en la entonces Checoslovaquia. El régimen comunista que se instauró prohibió sus películas y le impidió hacer nuevas cintas por varios años.

Abolido en 1969 el intento de liberalización que supuso la Primavera de Praga, el cine irreverente y transgresor de Chytilová dejó de ser admitido por el gobierno comunista y su actividad fue prohibida hasta 1975.