JACINTO MOLINA, SU VERDADERO NOMBRE, FUE UN MITO DEL CINE DE TERROR Y EL HOMBRE LOBO MÁS FAMOSO DEL MUNDO

Jacinto Molina Álvarez había nacido en Madrid en 1934. Fue en la década de los 60 cuando se adentró en el mundo del cine, tras haber sido siete campeón de España de halterofilia y dibujante de cómics, al que llegó como extra en superproducciones norteamericanas como «Rey de Reyes» (1961) o «55 días en Pekín» (1963), debido a su espectacular físico.
Naschy debutó en 1968 en «La marca del hombre lobo», de Enrique López Eguiluz, una película que lo marcó para el cine de terror y fantástico y en la que colaboró en el guión. A este título le siguieron decenas más, como «Jack el Destripador de Londres», «Doctor Jekyll y el Hombre Lobo», «Los ojos azules de la muñeca rota», «Los crímenes de Petiot», «Misterio en la isla de los monstruos», «Érase otra vez» o «El vigilante». Como director con su nombre de Jacinto Molina firmó películas como «El huerto del francés», «El carnaval de las bestias», «El aullido del Diablo» o «La noche del ejecutor».
En 2001 recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes de manos del rey Juan Carlos y seis años después fundó una productora para rodar filmes de terror. Paul Naschy fue también Presidente del Círculo de Escritores Cinematográfico. Además de las cintas terroríficas que le dieron fama, Naschy ambién rodó comedias, cintas policíacas, de acción y aventuras, como «La batalla del porro» (1982), de Joan Minguell, o «El último kamikaze» (1984), que dirigió el mismo. Naschy vivió en Japón durante seis años, en donde rodó documentales sobre la cultura española como «El Museo del Prado» (1980), «El Palacio Real» (1981) o «El Escorial».
Paul Naschy fue invitado este pasado fin de semana a Toledo para recibir un homenaje en el XIII Festival de Cine Independiente y Fantástico de esta ciudad. Sin embargo, no pudo acudir. En una entrevista radiofónica, el actor aseguraba este fin de semana que estaba reponiéndose tras un «pequeño bache de salud”. También reconocia que era el hombre lobo «más famoso de todos los tiempos” y reivindicaba el cine clásico «porque es más exportable y extemporáneo”.
Habitual presencia en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, donde había sido homenajeado, el actor y director, que recordó que el nombre de Paul Naschy fue impuesto por los alemanes, productores de «La marca del hombre lobo», porque no podía interpretar a la bestia llamándose Jacinto Molina. Sobre el cine fantástico y de terror actual Naschy aclaraba que «lo que se ha ganado en efectos especiales y en recursos técnicos se ha perdido en la parte argumental”.
Paul Naschy deja pentiente de estreno el díptico de «La herencia Valdemar» y el documental de Juan Pinzás «Las imágenes perdidas. La otra mirada». José Luis Alemán, director de «La herencia Valdemar» última película de género en la que trabajó, ha querido dedicarle estas palabras: «Pául Naschy ha sido el mejor embajador de cine fantástico que ha existido en Europa, Estaba considerado por la crítica norteamericana como uno de los últimos mitos vivientes del cine fantástico junto a su buen amigo Christopher Lee. El entendía mejor que nadie que el motor que mueve la industria del cine siempre ha sido y será el género fantástico, Pául Naschy ha dado su vida y obra a consagrarlo y elevarlo a un listón que los nuevos cineastas difícilmente podremos alcanzar. Para mi fue un honor trabajar con él en su última película de género, «La Herencia Valdemar» tan solo tuve que decirle dos palabras para animarle a participar en el proyecto: «Cine Clásico». El mayor motor del cine es el género fantástico y su mejor maquinista nos ha dejado. Se debe estar volviendo loco firmando autógrafos allá donde esté, por que, estén seguros de que irá al cielo como hombre excelente que era».