LA CINEMATECA FRANCESA PROGRAMA UNA RETROSPECTIVA COMPLETA CON MOTIVO DE SU 80 CUMPLEAÑOS

Para homenajear la larga y próspera carrera de Alain Tanner cerrada en 2003 con «Paul s’en va», la Cinematheque Francaise ha organizado una retrospectiva completa de su obra del 14 de enero al 15 de febrero en París. El productor Paulo Branco, la actriz Myriam Mézières y los escritores Antonio Tabucchi y Bernard Comment estarán junto a Tanner en este homenaje.
Figura emblemática del Nuevo cine suizo de los años sesenta y setenta, famoso en todo el mundo (junto a Jean-Luc Godard, se trata del cineasta suizo más conocido) Alain Tanner ha sido un defensor del cine en su pais, luchando para que la Confederación Helvética apoyara el séptimo arte y decrete una ley a tal efecto, obteniendo en primer lugar un pequeño subsidio para un documental en 1962 y, diez años más tarde, alguna financiación para la ficción.
El éxito internacional de su primera gran película, «Charles, muerto o vivo» (1969), que había representado a Suiza en la Semana de la Crítica de Cannes, fue seguido del triunfo de «La Salamandra» (1971) que le consagró en todo el mundo como el abanderado de lo que en los primeros 70 se denominó «el nuevo cine suizo»
Aunque Tanner ha abandonado el cine desde hace casi seis años, no se ha retirado de la escritura. En 2007, publicó «Ciné-Mélanges” libro dónde expone en forma de abecedario reflexiones sobre la profesión de cineasta, gritos de protesta y otros espléndidos comentarios.
En él se recogen sabrosas y lúcidas reflexiones: «Cineasta, esto no es una profesión. El cine no se aprende. Es una especie de enfermedad que se coge un día, no se sabe porqué, y de la cual no se cura nunca. A un periodista que me señalaba un día que mi currículo de cineasta estaba lleno hasta los bordes, y que había trabajado mucho, expresé mi sorpresa y le respondí que, al contrario, tenía las sensación de nunca haber hecho nada en mi vida”. O también: «El mundo puede perfectamente satisfacerse con buenos entretenimientos, serán aceptados mientras no crucen los límites demasiado rápido alcanzados por la idiotez y la falta de honradez. Pero eso no basta. Es necesario hablar, es necesario decir, y cada uno debe encontrar su lugar y su método, a riesgo de ser oído sólo por una minoría.” Y por fin: «La belleza es la única cosa que importa. En cada plano de cada película, hay un rastro, incluso insignificante, de belleza. El deseo es una necesidad absoluta para hacer cine”.
Tras su paso por la Cinemateca Francesa, la obra de Alain Tanner se podrá ver en la Cinemateca Suiza de Lausana a partir del 5 de marzo de 2009