«The General Staff» estará concebido como una respuesta a la historia narrada por Affleck, y lo dirigirá uno de los directores del régimen, Ataollah Salmanian

Según confirma la agencia de noticias iraní Mehr, la película se titulará «The General Staff», estará dirigida por Ataollah Salmanian, uno de los cineastas oficiales del régimen, y producida por la «oficina de arte» de Irán, organismo asociado a la Organización para la Difusión Ideológica del Islam.
«Argo» está actualmente prohibida en Irán «por no ajustarse a los eventos reales, ser anti-iraní y estar guiada por intenciones malignas», según confesiones del ministro de cultura iraní cuando se estrenó en octubre en Estados Unidos, tras su paso por el Festival de San Sebastián.
«The General Staff» estará concebida como una respuesta a la historia narrada por Affleck y tratará sobre un grupo de diplomáticos que son entregados a Estados Unidos por sus propios captores. «El film, que sera una superproducción, debería constituir una respuesta apropiada para «Argo», un film ahistórico», según declaraciones del director.
Pese a la controversia en Irán, donde muchos miles de personas ya lo han visto de forma clandestina a través de dvds, «Argo» continúa cosechando éxitos entre la crtítica y el público internacional. Esta noche se sabrá si logra algún Globo de Oro, premio para el que tiene cinco nominaciones, así como siete a los Oscar de la Academia, entre las que se encuentran la de mejor película. Además arrasó en los premios de la crítica estadounidense llevándose premio a mejor director frente a a otros grandes como Steven Spielberg, Kathryn Bigelow, Tom Hooper, Ang Lee y David O. Russell.
Actualmente los cineastas iraníes más prestigiosos han abandonado el país y hacen sus películas desde el exilio. Solo Jafar Panahi, de 53 años, ganador de muchos premios internacionales sigue retenido en el país, sin pasaporte y con prohibición total de rodar cualquier filme, tras haber estado en prisión durante 88 días, durante las cuales inició una huelga de hambre. En diciembre de 2010 fue condenado a 6 años de cárcel y prohibición de ejercicio profesional por dos décadas. Un tribunal islámico le juzgó por «propaganda contra el sistema», y la sentencia le obliga a parte de la reclusión a 20 años de silencio forzado, sin poder escribir, dirigir, viajar o siquiera otorgar entrevistas, lo cual ha despertado olas de solidaridad en todo el mundo. En 2011, el cineasta detenido en su domicilio consiguió sacar del país y hacer llegar al Festival de Cannes un pen-drive o memoria USB con su cinta «Esto no es un filme», sobre un día en su vida encerrado en casa.