La Academia de Cine organiza una exposición que recoge 33 de sus carteles, siete de ellos originales

La Fundación Borau y la colección privada de Lucio Romero son las dos fuentes de esta muestra que presenta al Zulueta diseñador de carteles, faceta en la que tuvo una actividad prolífica y logró un gran prestigio.

Ilustrador de películas de Luis Buñuel, Almodóvar y Manolo Gutiérrez Aragón, entre otros, el director donostiarra se acerca a este mundo en los años sesenta, entrando en contacto con la figura más prestigiosa del cartelismo cinematográfico de la época, Jano, con quien no se identifica porque sus estilos son muy diferentes.

Influenciado por la nuevas corrientes artísticas y de la cultura pop en los viajes que hizo a Estados Unidos -la importancia de las letras y la ruptura de los moldes convencionales pasarán a formar parte indisociable de su obra-, Zulueta diseñó el cartel de su primera película como director, «Un, dos, tres, al escondite inglés»; y los carteles encargados por José Luis Borau, «Mi querida señorita», de Jaime de Armiñan, y «Furtivos», que fue un punto de inflexión en su carrera.
A raíz del cartel de «Furtivos» se multiplica su actividad gráfica y entre 1975 y 1980 realiza un total de 22 carteles, entre los que destaca el de su segunda y última película, «Arrebato». De los ochenta, cuando su actividad decrece, son los que hizo para Pedro Almodóvar, «Laberinto de pasiones», «Entre tinieblas» y «¿Qué he hecho yo para merecer esto?».
A finales de los 70 recibe el encargo del productor y distribuidor José Esteban Alenda de realizar los carteles de algunas míticas películas de Hollywood que el diribuidor reestrenó en aquellos años, surgiendo así los carteles de «Sólo ante el peligro» o «La señora Miniver», entre otros títulos del Hollywood clásico.

Considerado como uno de los más importantes exponentes de la historia del cartelismo cinematográfico español, esta figura emblemática de la movida dio una especial relevancia a los rótulos y las letras, que llegan a dominar las composiciones -«Camada Negra», «Sonámbulos», «Maravillas» y «¿Qué he hecho yo para merecer esto?»-, y buscó las imágenes más representativas e insólitas de sus composiciones.