LA PELÍCULA ES UNA ADAPTACIÓN DE LA NOVELA HOMÓNIMA DE ALBERTO MÉNDEZ

José Luis Cuerda ha vuelto a seleccionar las tierras gallegas, en las que ya ambientó «La lengua de las mariposas» y «El bosque animado», para su décimo largometraje, «Los girasoles ciegos”, un guión firmado por Rafael Azcona y el propio director basado en la novela homónima de Alberto Méndez que recibió, entre otras distinciones, el Premio Nacional de Narrativa  y el Premio de la Crítica en 2005.
 
Maribel Verdú, Javier Cámara (que viene a sustituir a Juan Echanove, actor designado en un principio para uno de los personajes) y Raúl Arévalo protagonizan el filme, que cuenta también con las presencias de  Roger Princep, Irene Escolar, Martín Rivas y José Ángel Egido,  entre otros. En el equipo técnico, el director se ha rodeado de algunos de sus colaboradores habituales: Emiliano Otegui en la Producción Ejecutiva y la Dirección de Producción,  Hans Burmann como Director de Fotografía, Balter Gallart  al frente del Departamento Artístico, Luís San Narciso como Director de Casting, Ricardo Steinberg en Sonido, Nacho Ruíz Capillas en Montaje,  Sonia Grande como Figurinista, Silvie Imbert en Maquillaje y Julio Madurga como operador de cámara.
 
SECRETOS DE FAMILIA
 
La trama muestra como, cada vez que Elena (Maribel Verdú) cierra la puerta de su casa, echa la llave de sus secretos. Al mismo tiempo que sortea los rigores de la posguerra, Elena levanta junto a su hijo Lorenzo (Roger Princep) una fachada de apariencia para ocultar la verdad sobre su familia: Elenita (Irene Escolar), la hija adolescente, se ha fugado embarazada con su novio Lalo (Martín Rivas), un joven que lleva meses en las listas de la policía. Y Ricardo (Javier Cámara), su marido, vive oculto en un hueco practicado en el dormitorio matrimonial.  Creyéndola viuda, Salvador (Raúl Arévalo), un joven diácono que duda en colgar la sotana después de verle la cara al caos y a la muerte, se obsesiona con ella, hasta el punto de presentarse en su domicilio y acosarla, lo que impulsa a Ricardo a descubrirse para ayudar a su mujer.
 
«Todos los hechos que se narran en «Los girasoles ciegos” están, como poco, profundamente calificados y , en su mayor parte, determinados, por la inhumana represión franquista que siguió a la contienda civil”, dice José Luis Cuerda. «La represión, una segunda guerra más sucia, más vil y más impune ya que el enemigo estaba inerme, fue, aparte de maquinaria terrible en manos del Estado, vehículo utilísimo para cualquier  bajeza que anidase en los vencedores: ambiciones sin barrera, ejercicio sádico del poder, de los poderes, vesania, apetencias sexuales…” La película se rueda en localizaciones de Galicia (sobre todo en Ourense y provincia) y en decorados de Madrid.