EL TEATRO DE LA ABADÍA DE MADRID ACOGE UN MONTAJE A PARTIR DEL ESPECTÁCULO «DER KLEINE PRINZ», DEL THEATER AN DER RUHR

¿Qué ocurriría si el pequeño príncipe de Saint-Exupéry no fuera interpretado por un muchacho sino por un actor en edad de hacer de Rey Lear (José Luis Gómez) que se prepara para su último viaje? En el camino se encuentra con un aviador, una rosa, un rey, un zorro, una serpiente… (todos interpretados por la luminosa actriz Inma Nieto) y cada uno le ayudará a descubrir una cosa nueva.
El autor, aviador, cae con su avión en pleno desierto del Sáhara. Mientras trata de reparar su aparato, aparece un niño que le pide que le dibuje un cordero. El autor descubre que este Principito viene del asteroide B 612 donde ha dejado tres volcanes y una rosa. Quizás cansado de los reproches y reclamos de su rosa, un día el Principito decide abandonar su planeta para explorar otros mundos. Antes de llegar a la Tierra, visita otros seis planetas y encuentra gente curiosa: un rey, un vanidoso, un bebedor, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo. Todos están absortos en sus propios vicios, tanto que casi no reparan en el visitante, o lo asocian inmediatamente con su actividad: el rey lo necesita como súbdito, el vanidoso lo convierte en su admirador, etc. En la Tierra ha podido hablar con un zorro, que le enseñó que para conocer es necesario «domesticar”, y que eso hace a las cosas y a los hombres únicos. «Lo esencial es invisible a los ojos”, dice. Para recuperar a su rosa, el Principito parte hacia su casa dejándose morder por una serpiente venenosa. Es demasiado lejos y él no puede llevar consigo su «corteza”. El aviador, que ha terminado de reparar su avión, deja también el desierto. Esperará siempre el regreso del Principito y nos ruega avisarle si llegamos a encontrarlo.
Con un sorprendente juego de clowns, Roberto Ciulli (director italo-alemán, fundador del emblemático Theater an der Ruhr) transforma la inocencia del cuento original en agridulce lucidez. Este espectáculo despojado de todo lo accesorio, retornando así a la esencia del teatro, más que de un niño que se va a un planeta extraño, trata de un hombre que se siente extraño en su planeta.
La función permanecerá en la escena del Teatro de la Abadía de Madrid hasta el 17 de noviembre. El miércoles 7 de noviembre a las 22:15 h. tendrá lugar el tradicional encuentro con el público. Entrada libre hasta completar el aforo.