Crítico, cineasta y director y programador de festivales

José Manuel Marchante, gaditano de pro, lo ha sido todo en el mundo del cine: crítico, director, escritor, organizador de todo tipo de eventos, director de festivales de cine como Alcances y programador de otros (Tenerífe, Cuenca, Torremolinos…) erudito, poseedor de una de las mayores videotecas cinematográficas de este país, conversador ameno, ratón de filmoteca y hasta director de una galería de arte. Fue director de Alcances, la Muestra Cinematográfica del Atlántico en los años 80. Heredó el certamen de Fernando Quiñones y lo colocó en la órbita internacional. Por allí pasaron desde Richard Lester a Leopoldo Toore Nilson y fue el primer certamen que le hizo un homenaje a Pedro Almodóvar cuando estaba rodando en algunas localizaciones de la provincia, planos de «La ley del deseo». Allí se publicó el primer libro dedicado al realizador manchego, «No se lo digas a nadie», escrito por David Deubi. Después, los políticos meterían mano al certamen logrando que se convirtiese en algo prácticamente inexistente en el circuito de Festivales. Sin embargo, la labor de Marchante al frente de Alcances es algo que nadie, y sobre todo los gaditanos, podrán olvidar jamás.
Ninguno de los que se acercaron a José Manuel Marchante salieron jamás decepcionados. Generoso hasta el límite, tenía siempre su archivo, sus conocimientos, su visión del cine y de las grandes películas y sobre todo su amistad, a disposición de quien se la solicitase. Y jamás pidió nada a cambio.
En estos momentos me vienen a la memoria recuerdos imborrables: Su labor al frente de Alcances, siempre con una palabra amable para todos, sus tardes en la Filmoteca, donde prácticamente tenía «su despacho» y en donde citaba a cuantos querían hablar con él, los viajes que compartimos al Festival de Cannes, sus coloquios en la radio, sus peleas por conseguir tener en sus festivales las mejores películas… Él estuvo presente en el nacimiento, hace ya casi tres años, de cineyteatro.es. Ayer jueves se fue para siempre, dejándonos huérfanos a cuantos le conocimos.