AMIGOS Y COMPAÑEROS DEL ESCRITOR Y CRÍTICO FALLECIDO CONVOCAN UN ACTO DE RECUERDO Y HOMENAJE A SU MEMORIA ESTE MARTES EN LA CASA DE AMERICA DE MADRID

IN MEMORIAM
Los Angeles, Julio del 2009
Querido Juan Carlos, que estás en los cielos
Tu ausencia deja este planeta un poco más vacío y triste. Echará de menos tu inteligencia, tu humanidad, tu calidez, tu entereza, tus pícaros ojos y tu sentido del humor, sobre todo de ti mismo, el cual mantuvistes hasta el final. Cuando hablé contigo el día antes de tu despedida, pese a la debilidad que sentí en tu voz, todavía tuvistes ganas de bromear. Me comentastes que lo que peor llevabas eran las noches, las pesadillas que tenían una intensidad sobrecogedora. Cuando te pregunté con que querrías soñar, me dijistes que con el azul del mar. Ahora, rodeado de azul, puedes descansar en paz.
Tu ida me ha traído una marabunta de recuerdos. Nos conocimos en el Festival de San Sebastián, donde te comente lo que me había gustado una serie de televisión sobre Jack London, que, casualmente habías adaptado tú. Como olvidar las cenas con la viuda de Torre Nilsson, un personaje almodovariano que nos trajo tanta felicidad; las tortillas en el restaurante de tu amiga Manuela, los fideos con mantequilla que sólo a ti te salían tan ricos…
Con el tiempo entendí que tu melancolía venía de haber tenido que dejar tu Argentina a la fuerza y llegar a España en una época en la que los sudamericanos no eran bien recibidos. Para alguien con un orgullo tan intenso como el tuyo, esto dejó una marca indeleble.
Tu pasión por el cine te dio la fuerza de seguir adelante y te hizo amigos allá donde fueras. He hablado con muchos de ellos y todos coinciden en que eras todo un caballero que ha dejado un agujero bien gordo en sus corazones.
Para mi, fuistes un mentor, la persona que me mostró como la integridad es la cualidad ineludible del ser humano que se precie como tal. Prueba evidente es que pese a ser crítico de cine, eran precísamente los directores tus mejores amigos ya que tus profundos análisis les hicieron mejorar en su profesión. Sólo tú pudo haber logrado que un famoso cascarrabias como Stanley Donen te abriera las puertas de su casa durante semanas para que escribieras un libro sobre él y luego bailara en el escenario de Valladolid cuando recibió su premio
Nuca te vi como argentino, más bien como ciudadano del mundo. Los Festivales de cine te abrieron la puerta para tus rituales internacionales, la pasta al pesto de Taormina, los tés de Fortnum&Mason de Londres, tus visitas a Alejandro Kozarinski en París… Te encantó tu visita a Los Angeles pero siempre fuiste más de «Niu York”, disfrutando como un niño con el shopping, Broadway y con la nieve. Aún recuerdo que te saltaron las lágrimas cuando, en una nevada historica, Manhattan estaba llenas de esquiadores.
Ahora, rodeado de azul, me imagino que después del ajetreado viaje te habrán recibido con festejos allá arriba. Ya te veo de chachara con Torre Nilsson, con Fernando Ayala y acercandote tímidamente a saludar a Bergman, que ya habia oido hablar de ti a través de Hitchcock y Fellini. Quizás ya le habrás contado que su película «Persona” te dio pesadillas durante semanas.
Pese a estar entre tantas celebridades, no te olvides de nosotros, querido amigo y compañero. Nosotros no nos olvidaremos de ti. Nunca.
Ignacio Darnaude