«Un trozo invisible de este mundo», un espectáculo que interactúa con el público, escrito por el actor que dirige Sergio Peris Mencheta

La obra, que interpretan el propio Juan Diego Botto y la guineana Astrid Jones, que se podrá ver desde este jueves 12 de septiembre y hasta el 29 de este mismo mes. Botto también ha buscado descubrir a los ojos de los espectadores los Centros de Internamiento de Inmigrantes (CIE), que muchos ciudadanos desconocen, y que, según el actor, son cárceles para personas que solo han cometido una falta administrativa y no delitos: «Los inmigrantes deberían ser tratados al menos como los presos», dice.
Juan Diego Botto desvela que esta obra nació a raíz de dos hechos personales: una llamada de su tío desde Buenos Aires recordándole el juicio al padre de Botto en relación a la Escuela de Mecánica de la Armada, y su asistencia al funeral de la congoleña fallecida tras «negligencias» médicas en un CIE de Madrid. La autobiografía está presente aunque difuminada, ya que la familia de Botto se exilió a España, porque sus episodios son «recuerdos personales escondidos debajo de muchas capas».
«Escribí un texto incluyendo la inmigración y tratando la insensibilidad que nos rodea hacia estas personas», explica Botto, que, sin embargo, ha remarcado el sentido del humor de la obra teatral aportado por la mirada juguetona de Peris Mencheta. éste aseguera haberse sentido muy libre con Botto como actor y autor del texto, ya que esta segunda faceta no ha aparecido durante los ensayos, salvo una ocasión de crisis previa al estreno, ha bromeado.
Tanto Peris-Mencheta como Botto y Astrid, afirman que la profundización personal que les ha exigido esta obra ha sido muy enriquecedora, por sus historias familiares relacionadas con el exilio a Moscú, Buenos Aires y Madrid, respectivamente. Para huir de una interpretación unidireccional y llena de clichés, Botto no identifica a personajes buenos ni malos, sino que todos albergan sus propias contradicciones y «si parecen héroes es a pesar de ellos mismos». La obra, coproducida entre Producciones Cristina Rota y Teatro Español, aterriza en Barcelona después de estrenarse en El Matadero de Madrid.