«Si supiera cantar, me salvaría. El crítico», llega al Teatro Borrás de Barcelona, tras estar de gira por diferentes capitales españolas

Puigcorbé inició su carrera profesional en Cataluña, donde obtuvo el Premio Nacional de Teatro de la Generalitat en 1986, y su última representación en un teatro catalán fue en 1993 con la versión en catalán de «Las amistades peligrosas», dirigida por Pilar Miró.
A partir de ese momento, el actor explica que «los trabajos en televisión me han impedido compaginar mi trabajo con los largos recorridos de las obras teatrales comerciales». Puigcorbé reconoce que durante este tiempo habría aceptado gustosamente propuestas de teatros institucionales, «que requieren una dedicación más corta, de dos o tres meses», pero «nadie me ha invitado a trabajar en ellos».
El compañero de reparto de Puigcorbé, Pere Ponce, comenta que este «ha sido un maestro para su generación» y se ha mostrado muy contento de compartir escenario con él.
Por su parte, Puigcorbé ha aseverado que tiene intención de «retomar mi carrera teatral» y ha elogiado el teatro que se hace en estos momentos en Cataluña, donde hay «mucho teatro alternativo de creación» que «se debe exportar más allá de nuestras fronteras».
«Si supiera cantar, me salvaría. El crítico» se estrenó hace un año en Tenerife y que ha estado de gira por diversas capitales de la geografía española (Melilla, Logroño, Vitoria, Vigo, La Coruña, Valencia, Murcia, Málaga, Santander y Bilbao, entre otras) antes de llevar a Barcelona.
En esta obra, Puigcorbé da vida a Volodia, un crítico nada mundano, solitario, riguroso y radical, que se enfrenta a Scarpa, un dramaturgo interpretado por Pere Ponce que acaba de estrenar una nueva producción y que irrumpe en casa de Volodia cuando este se dispone a escribir una crítica sobre su pieza teatral. A partir de ahí se desarrolla un diálogo teatral en el que confluirán las vidas personales de sus dos protagonistas, que traspasarán la frontera profesional para desenmascarar algunos de sus sentimientos más profundos.
«El crítico es un espectador privilegiado y avezado, que entiende de lo que está haciendo. Escribir y centrar la opinión en una crítica no es nada fácil», ha afirmado Puigcorbé, para quien la obra representa «las dos caras del artista: El creador y el regulador». Entre ellos, una mujer será su punto de unión, mientras Scarpa se dedica firmemente a defender la obra que nació de su pluma y se sumerge en la búsqueda del reconocimiento profesional que le niega Volodia. «Tanto el autor como el crítico viven de esa ilusión que es participar de un mundo mejor y han hecho de su vida una vocación hacia el teatro», ha agregado Ponce. «Mas que un duelo, es un encuentro entre dos grandes actores», añade Mayorga, que ha definido la historia como «una discusión sobre el teatro, la vida en general y las vidas personales de los protagonistas».
Mayorga ha aclarado que el texto habla «de amor y desamor, amistad y soledad, reconocimiento y desprecio, y sobretodo, del anhelo de reconocimiento en este mundo sin Dios».