Una comedia sobre el matrimonio y lo complicado de mantener la pasión en la mediana edad, con Jason Segel, Paul Rudd. Megan Fox, Albert Brooks y John Lightgow

Si hay un «toque Lubitsch» o un «estilo almodovariano», lo de Judd es el «schtick apatowiano», con un toque muy judío. Los primeros 75 minutos son de no oir los diálogos por las carcajadas en su película quizá más autobiográfica. Hay quien se queda con los primeros 75 minutos y otros, con la hora final. En cualquier caso, se trata de un «crowd pleaser». Como siempre, excelente y delgadísima Mann (Debbie) con sus mujeres neuróticas. El reparto se luce con invitados del voltaje de Albert Brooks, John Lightgow y Melissa McCarthy. Y una explosión del siempre efectivo O’Dowd. La mayor broma: el enormote Jason Segel interpretando a un entrenador físico. Megan Fox luce ropa interior negra con aparatos sexuales impresos. Y participa el cantante Graham Parker y su grupo The Rumor.
Maude Apatow Mann ya es toda una adolescente…complicada. Y el film retrata Los Angeles en su carísimo barrio para millonarios liberales de Brentwood. El film comienza con un desoladísimo Rudd (Pete) llorando y moqueando en su BMW último modelo porque su compañía se va a pique financieramente y nadie le ayuda. La película se dispara cuando todos los personajes dejan fluir su resentimiento y cabreo y funciona como una naranja mecánica. Y claro, están todos en los 40, con la crisis de la mediana edad y el angst existencial. Brooks roba todas sus escenas y McCarthy provoca las carcajadas sin hacer esfuerzo. Y Lightgow, con su pomposidad habitual.
El felizmente casado Apatow viene a decir en el film que el matrimonio es difícil: un grano en el culo. Que es difícil mantener la pasión, que… Una entrega más del nuevo rey de la comedia («Un lío muy embarazoso», «Virgen a los 40», «Superfumados»), esperemos que por mucho tiempo.