La actriz reinicia una vida normal en Nueva York junto a su pequeña hija Suri

Ambas hacen vida normal en Nueva York, y a sus 34 años se muestra cauta en relacionarse con otro hombre. Según su numeroso círculo de amigos y protectores, la actriz se toma las cosas despacio con calma «para curarse de las heridas emocionales recibidas». Ha dejado el tumultuoso y muy promocionado matrimonio con Cruise -que ya hace audiciones para la que será la cuarta esposa de un actor a la baja que ya ha cosechado varios fracasos consecutivos- y del control que ejercía sobre ella (a menudo mediante el uso de drogas que la mantenían en estado catatónico).
Se rumorea que le gustaría salir con alguien, pero vistos los resultados- tiene un cierto miedo. Que si se entrega a otro hombre pierda la libertad de la que actualmente está disfrutando. Ahora, como la mujer libre que es, maneja y es dueña de su vida y nadie la da órdenes de lo que hacer ni la mantiene recluída sólo rodeada de personajes siniestros de la secta. De todos modos parece ser que ha confesado a RadarOnline que desea tener un compañero vital y no piensa vivir en solitario el resto de su vida. Y vivir en la Gran Manzana con su hija Suri, haciendo la compra, viajando en el metro y disfrutando de la clases de ballet de la pequeña. Esta semana se les ha visto en una función de «Cinderella» en Broadway e incluso estuvieron en los camerinos con la compañía.
Su vida está dedicada enteramente a la pequeña que ya no lee el «Vogue», ni «Variety» ni escribe un libro a los 3 años, como antes. Pero sueña con encontrar al hombre que le devuelva la alegría perdida. «Simplemente se muestra nerviosa y cauta con las posibles relaciones que le puedan surgir…por el momento».