La capacidad de convocatoria del festival valenciano se ha repetido este septiembre manteniendo una programación internacional accesible a todos los públicos y bolsillos

Del balance de esta edición, Abel Guarinos, director del MIM, destaca que «a pesar de la incertitumbre económica en la que estamos sumidos medio mundo, el festival no ha querido recortar la calidad artística de las propuestas con la intención de seguir emocionando a su público, y el público ha respondido con su masiva presencia en las calles, teatros y plazas, y con su aplauso a las compañías, que también han realizado algún que otro esfuerzo muy de agradecer para formar parte de la programación 2012”.
Público y compañías, señala el director, «comparten un mismo deseo, y esto impulsa a las instituciones a seguir apostando por un festival que promueve la exhibición de la creación escénica contemporánea fundamentalmente gestual”. Quizás, matiza Guarinos, una de las acciones de la organización del festival que ha colaborado en este éxito de público ha sido «el mantenimiento de los precios populares” e, incluso, «la reducción de un simbólico euro” en las funciones del Teatro Bernat i Baldoví. «Todo por el espectador pero con el espectador”, y esto, concluye el director del festival, «confirma la continuidad del festival”.

Las cinco intensas jornadas teatrales de esta edición han estado marcadas por el cartel de «localidades agotadas” en algunos espectáculos, como ha sido el caso del montaje de la Monda Lironda, Mamà Natura, dirigido a bebés de más de nueve meses y niños de hasta 5 años, o la propuesta de la compañía Res de Res titulada Remor. No osbtante, los espectáculos más multiudinarios fueron los platos fuertes del festival, que llegaron a Sueca de la mano del francés Philippe Genty, el italiano Paolo Nani y la suiza Gardi Hutter. Una de las sorpresas de este año ha sido la masiva respuesta a los espectáculos de calle, como se hizo visible con el Tam Tam de Maduixa Teatre, que llenó de espectadores y colapsó durante sus representaciones la principal arteria de la ciudad.
En la programación de este año, los espectadores del MIM han podido viajar por los paisajes oníricos creados por la compañía francesa de Philippe Genty en sus Viajeros inmóviles; revivir las hisorias encerradas en la celda de una antigua prisión de Palma, recreadas por Res de Res en un cubo de 12m cuadrados, instalado en el Ateneo Sueco del Socorro, en el que se desarrolló Remor; conocer las andanzas de una Juana de Arco en clave de clown encarnada por la prestigiosa artista suiza Gardi Hutter; o sumergirse en las distintas interpretaciones escénicas y gestuales que puede tener un mismo texto como nos demostró en el Bernat i Baldoví el galardonado clown italiano Paolo Nani con la representación de La Carta.