HELENA PIMIENTA, NUEVA RESPONSABLE DE LA CNTC DIRIGE A BLANCA PORTILLO EN EL PAPEL DE SEGISMUNDO

La extraordinaria riqueza formal y la profundidad de La vida es sueño han convertido esta obra en uno de los textos más hermosos e inquietantes, no ya del Siglo de Oro español, sino de la dramaturgia universal de todos los tiempos.
Innumerables estudios han dado cuenta de su complejidad y grandeza, tantos que, cuando se trata de servirla al público desde el escenario, se hace imprescindible un enorme ejercicio de humildad y de concentración en los infinitos detalles que la conforman, extrayendo lo que en ella hay de esencial y nos atañe como creadores teatrales de hoy, al igual que atañe al espectador contemporáneo.
Sorprende la concepción conflictiva de sus personajes, sus intensas vivencias y tensiones, dentro de la perfecta estructura arquitectónica en la que se mueven.
Suspende nuestro pensamiento contemplar la lucha denodada de Segismundo por recuperar la libertad que el relator de su vida, su padre Basilio, le ha escamoteado. Inquieta comprobar cuántas justificaciones enmascaran inmensos errores humanos, cuánta manipulación se puede ejercer en nombre del amor, o del poder, o de la ambición. Asombra observar la dignidad y el ardor con que Rosaura se sobrepone a los pesares que siempre le han acompañado. Admira, en definitiva, la capacidad del ser humano de dibujarse a sí mismo, de reconstruirse, a través del pensamiento, de la inteligencia, de la comprensión de lo humano, de la búsqueda de la verdad, ora en la ficción, ora en la realidad.
La obra, que cuenta con Marta Poveda, David Lorente, Fernando Sansegundo, Rafa Castejón, Pepa Pedroche, Joaquín Notario, Pedro Almagro, Ángel Castilla, Óscar Zafra, Alberto Gómez, Anabel Maurín, Mónica Buiza, Damián Donado y Luis Romero, además de la citada Blanca Portillo. La obra permanecerá en Madrid hasta el 16 de diciembre.