La función, con danza, coreografía y juego de luces llega a Barcelona

«Carmina Burana» está considerada como la pieza más famosa del siglo XX. La Fura del Baus, compañía que este año cumple su trigésimo aniversario, llega a Barcelona con su particular versión de la obra de Carl Orff. Su autor la creó con danza y coreografía, pero con el paso del tiempo se instituyó como cantata para los escenarios habituales de recitales. Ahora, La Fura dels Baus recupera la intención original” del compositor alemán, ideando un innovador espectáculo visual sin necesidad de sacar la obra de la sala de conciertos.
Para Carles Padrissa, director del grupo, esta «Carmina Burana» va a significar «un acontecimiento sensorial para el espectador, que descubrirá una visión renovada sobre esta obra”. «Buscamos los sentidos y sorprender el estado de ánimo del espectador”. Padrissa apunta además que se trata de «una pieza ideal para acercar a nuevos públicos al teatro, con una música muy fácil, que quiere ser escenificada”.
Tras estrenarla en la Quincena Musical de San Sebastián, el pasado mes de agosto, la Fura ha recalado en Barcelona entre el miércoles y el jueves, para arrancar con una gira que, junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y el Orfeón Pamplonés, les llevará a Pamplona en el mes de febrero, a San Petersburgo, Montpellier y varias ciudades italianas, hasta alcanzar las 100 funciones a lo largo de 2010.
«Esta ópera es como un orgasmo musical”, asegura Padrissa. «Nunca he encontrado una música tan erótica”, añade. Basada en unos textos benedictinos del siglo XII, la obra habla del «amor pasional, el vino, la primavera y las mujeres. Es como un día de carnaval para aquellos monjes, en el que todo estaba permitido”.
La Fura ha creado un espectáculo con «fuertes imágenes escénicas, con la intención de ilustrar e iluminar toda la fuerza y la poesía de unos textos que, a pesar de tener más de 800 años, hablan de deseos que nos vuelven a unir con lo más atávico y ancestral de nuestra especie”, según el director de la compañía. «Son textos muy clásicos que nunca pasan de moda, son muy directos”. En total son 150 personas sobre el escenario, 60 de la orquesta y unas 85 del coro, entre las que destacan la soprano Amparo Navarro, el contratenor Xavier Sabata y el barítono Thomas E. Bauer. Un cilindro translúcido de tela envuelve a los músicos en el escenario, lo que sirve para poder hacer proyecciones de vídeo. La compañía, como siempre, juega con el público, en este caso aprovechando los pasillos del teatro. También hay piscinas de agua, que se transforma en vino, grúas que hacen volar a los protagonistas y perfumes aromáticos.