EL JUEGO DEL TEATRO Y EL JUEGO DEL PODER VISTO POR EL CREADOR DEL TEATRO DEL ABSURDO

El profesor intenta dominar a la alumna, bajo el pretexto de falsos razonamientos, guiados todos con un alto sentido del humor, para «educar» a una mente rebelde, que intenta pensar por sí misma. Al no conseguir su propósito, la única alternativa que conoce es la de utilizar la razón de la fuerza contra la fuerza de la razón.
«La Lección» fue la segunda obra de Eugène Ionesco. A partir de la reacción del público francés, ante su primer trabajo, Ionesco nos quiere sorprender, y demuestra que es capaz de escribir una obra respetando las clásicas unidades de lugar, tiempo y acción, pero dando al lenguaje que utiliza un camino absolutamente distinto al utilizado por la mayor parte de los dramaturgos de los años 50. Observando esta realidad el trabajo de dramaturgia no se plantea desde un texto del llamado teatro del absurdo, sino que lo sitúa ante una propuesta basada en un realismo trasladado a los límites que rozan la frontera de nuestro concepto de lo absurdo.
Partiendo del juego teatral se establecen dos planos en los que transcurren por uno de ellos el lenguaje y por el otro la acción que nos transporta al juego del poder que se manifiesta en diversos métodos de dominación, humillación, represión y posesión que a partir de la educación pueden conseguir la total anulación de la persona para transformarla en un juguete de sus intereses. Es en este doble espacio del juego del teatro y el juego del poder donde se sitúa esta propuesta intentando aportar una visión más amplia en la que se constate que los tentáculos del poder pueden estar presentes más allá del hecho educativo.