UNA VERSIÓN DE LA TRAGEDIA CLÁSICA GRIEGA QUE REMITE A LA ACTUAL PRIMAVERA ÁRABE

Dice el poeta griego que cuando el hombre pierde su relación con su hábitat, pierde lo más sagrado que hay en él. Jerjes se atreve a cruzar el mar profanándolo con el paso de su innumerable ejército para conquistar Atenas; el mar, encolerizado, lo destruye, devolviéndole a sus jóvenes soldados, muertos, a las costas de Salamina. «Este hecho mitificado es la metáfora esencial del texto de Esquilo: cuando se sobrepasan los límites de la norma, la propia naturaleza pone coto a esa infracción. La insensata ambición de Jerjes por ensanchar su imperio es la responsable última de tal desastre. La desmesura, el ansia de poder de un mal gobernante que con orgullosa estupidez osa pisar la espalda del mar, símbolo de esa norma que los humanos deben respetar. En esta obra teatral, la primera que se conoce escrita hace casi dos mil quinientos años, Esquilo nos habla de las guerras como algo innecesario, si no fuera por los perversos intereses económicos de las cancillerías, y, enseñándonos, con la belleza emotiva de sus versos, a saber acatar las normas ciudadanas para preservar el orden democrático frente a la tiranía y la injusticia», dice Jaime Siles.
La función, que permanecerá en la Sala Pequeña del Teatro Español de Madrid hasta el 24 de julio, confronta la tiranía y la democracia, la antigüedad y la actualidad, remitiendo al espectador a los acontecimientos de la ribera del Mediterráneo. Para ello cuenta con actores como Albert Vidal, Alicia Sánchez, Miguel Palenzuela y Críspulo Cabezas.
En la representación, el director Francisco Suárez cuenta con un pequeño espacio en el teatro madrileño, un escenario repleto de ceniza en medio de dos gradas y adornado, austeramente, con un par de botas de soldado, una mesa y unas copas de cristal. «La obra son los actores», explica el director. «Los griegos son el fundamento del teatro. Siguen estando vigentes. Por eso «Los Persas» están vigentes».
«Los Persas» es la tragedia teatral más antigua que se conserva, escrita por Esquilo hace 2.500 años. Es una de las siete del autor que se conserva aunque se conocen 79 y se sabe que escribió muchas más. En todas ellas se desarrolla un juego entre el poder implacable del destino y la justicia final de la providencia.
La representación del teatro Español pretende contar la historia de nuestro tiempo; la historia de aquellos soldaditos que son enviados a luchar por los gobernantes inmorales, la piedad, presente en Esquilo, con esa gente que muere en la guerra, ese absurdo del hombre. «La metáfora que hemos utilizado es el mar como símbolo de la leyes que tenemos que acatar para vivir en convivencia. Ahora está ocurriendo de todo. La naturaleza nos está castigando, nos dice, como Esquilo, que tengamos cuidado con lo que hacemos», indica Francisco Suárez.