CON DIRECCIÓN DE JUAN CARLOS RUBIO, LA FUNCIÓN RECREA LA HISTORIA REAL DE CATALINA DE ERAUSO, BUSCA UNA REFLEXOÓN SOBRE LA SEXUALIDAD

La Catalina de Erauso descrita por Miras se identifica con los hombres y también con una serie de valores que a partir del siglo XVIII han sido considerados como masculinos (valor, fuerza, violencia, rígidos códigos del honor). Al actuar como hombre, Catalina no se rebela abiertamente contra las estructuras sociales, políticas o religiosas de la época, ni denuncia las injusticias de un sistema social que trata a las mujeres como inferiores. Es más, usa «su monstruosidad» como estrategia para subir en la escala social y para conseguir prebendas, que de otra forma le hubiera resultado difícil alcanzar.
Junto a su desmedido orgullo, la joven Catalina tenía una voluntad de hierro, y estos dos ingredientes configuraron su vida. Consiguió ser un hombre, pero no un hombre reposado y pacífico: ella no tenía un temperamento transigente y acomodaticio, jamás permitiría la menor lesión para su orgullo, y en ello puso su punto de honra, el puntilloso honor de los hidalgos y caballeros de su época. Sus valores: la valentía, la violencia, el alarde y la jactancia, el pique con los otros valentones. Su vida, por tanto, será una sucesión de conflictos, choques y pendencias. Una vida aventurera y agitada en que la soñada libertad masculina acaba siendo una esclavitud sometida a un destino implacable y monótono de peleas, homicidios, huidas, y vuelta a empezar, una y otra vez.
Mar del Hoyo, Manuel Bañez, Ramón Barea, Carmen Conesa, Nuria González, Kike Ibchausti, Fernando Jiménez, Cristina Marcos, José Luis Martínez, Daniel Muriel, Toño Pantaleón, Martiño Rivas y Ángel Ruiz integran el amplio electo de la función. La obra permanecerá en el escenario del Maria Guerrero hasta el 2 de junio.