Dirigida por Mario Gas e interpretada por José María Pou, la obra tras su estreno en el Festival de Teatro Clásico, iniciará una gira por España

El próximo estreno del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida ‘Sócrates. Juicio y muerte a un ciudadano’ se alzará en el Teatro Romano como un «homenaje» a la situación por la atraviesa el pueblo griego. Dirigida por Mario Gas e interpretada por José María Pou en el papel de Sócrates, esta obra es una coproducción del Festival de Mérida, Grec 2015 Festival de Barcelona y Teatre Romea que, tras el estreno en Mérida este 8 de julio, iniciará una gira por distintos puntos de España.

Mario Gas ha dedicado este próximo estreno al pueblo griego y a su gobierno, ya que tal vez se está «en un principio en el que la Europa de los pueblos y los ciudadanos empieza a emerger y vaya retrocediendo un poco la Europa del capital y los acreedores». Por su parte, José María Pou, también se ha referido a la situación de Grecia tras la celebración este pasado domingo del referéndum sobre las condiciones del rescate y ha confiado en que, este pueblo, que «acaba de dar un puñetazo sobre la mesa, pueda caminar firme hacia adelante».

«Este espectáculo también, de alguna manera, es un homenaje al pueblo griego, lo siento así, algunas de las cosas que dice Sócrates encima del escenario acerca de lo que es la democracia, la libertad de los pueblos, etcétera, etcétera, ya lo oiréis, no pueden ser más actuales», ha indicado Pou. En esta línea, José María Pou ha mostrado su «solidaridad total» con el pueblo griego, que se ha expresado «libremente» este domingo, y ha indicado que uno de los aspectos «fundamentales» del espectáculo es que Sócrates se vio sometido a un juicio del cual salió condenando a muerte siendo «una de las primeras, sino la primera víctima de la democracia, el primer condenado a muerte de la democracia en aras de una libertad de expresión y una libertad de pensamiento».

Asimismo, Mario Gas ha remarcado que Sócrates puede transmitir al público la «lucha insobornable de un hombre honesto», que cree que de honestidad tanto en la vida privada como en la pública nacen «todas las posibles riquezas» de los ciudadanos de una democracia, así como su actitud «humana pero ética» hasta final y un modo de investigar la «posible verdad» a partir del desconocimiento.