LA NUEVA SALA CONTARÁ CON 300 BUTACAS Y SE DEDICARÁ AL TEATRO DE PROXIMIDAD DE MEDIO FORMATO

En la mañana de este martes día 21, en la sede del Lliure de Gràcia se ha presentado el contrato programa 2010-2012, aprobado por la fundación del teatro y firmado por representantes de las cuatro administraciones que participan de él: el INAEM, la Diputación de Barcelona, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.
Con este documento el Lliure ve su futuro garantizado. Rigola recuerda que hace seis años que dirige el teatro y no se había conseguido un contrato programa porque miembros de algunas administraciones eran reacios a abrir el Lliure de Gràcia. Rigola, al llegar al cargo en 2003, tuvo claro que en las condiciones en las que estaba el teatro no se podían hacer funciones: «Tenía unos grados muy elevados de peligrosidad, no cumplía las normas de seguridad», aseguró, y precisó alguna anécdota como que la pared del teatro le hiciese de pared a la casa de al lado.
Las administraciones aportan casi el 75 por ciento de la financiación del teatro, que sufraga el 25 por ciento restante con ingresos propios. Las cantidades que concederán en los próximos tres años son exponenciales. En 2010 la Generalitat y el Ayuntamiento aportarán 2.966.124 euros cada uno; el Ministerio de Cultura, 950.000, y la Diputación, 501.301 euros. En 2012 las cifras habrán aumentado por parte de la Generalitat y del Ayuntamiento hasta los 3.114.396 euros; el Ministerio, 1.075.000 euros, y la Diputación, 531.431 euros.
Aunque Rigola agradece las aportaciones, asegura que el teatro hoy en día no necesita tanto que le subvencionen como que le ayuden a tejer una red de locales en el territorio para hacer giras. En ese sentido, el decreto de los equipamientos escénicos que prepara la conselleria será un modelo a seguir en el resto de España.
Acerca de la itinerancia, el director general del INAEM, Félix Palomero, aplaudió la voluntad que tiene el Lliure de hacer girar por otras comunidades autónomas sus obras teatrales, confiando en que esto ayude a la cohesión social. El responsable de la remodelación del Lliure de Gràcia, Francesc Guardia, aseguró hoy que «lo más gordo» de las obras ya está hecho, aunque no ha sido tan deprisa como les hubiese gustado.
A partir de este momento, el Lliure inicia su remodelación sin traicionar la imagen que el público tiene de este local, situado en el corazón del barrio barcelonés de Gracia, pero con nuevas comodidades, como un montacargas y una cabina de control de sonido. Así, la nueva sala, con capacidad para 300 espectadores, se dedicará al teatro de medio formato de proximidad. Su apertura comportará que el Espai Lliure recupere su función de sala de ensayos que figura en el proyecto arquitectónico inicial.
Creado en 1976, en el barrio de Gràcia por un grupo de profesionales procedentes del teatro independiente barcelonés, destacó por su apuesta por el teatro de texto en catalán, la relectura de los clásicos y su apuesta por el teatro contemporáneo. El Teatre Lliure no sólo es un espacio de exhibición, sino que es una sociedad cooperativa que produce montajes propios, muchos de los cuales han sido exportados a otras ciudades europeas y americanas.