El canadiense Denys Arcand habla del amor como último refugio en su nueva película

Sucesora temática (que no argumental) de las películas de Denys Arcand «El declive del imperio americano» y «Las invasiones bárbaras», la película se centra en un joven cuya vida cambia cuando encuentra dos bolsas de dinero en efectivo después de un robo a mano armada.

Arcand, como historiador que es, acostumbra a poner en solfa cuestiones sociales en sus obras. «Él no juzga, solo hace preguntas», ha explicado Robert durante la rueda de prensa posterior a la proyección de la cinta. En esta ocasión, la gran pregunta que deben resolver tanto el protagonista como los espectadores parece simple. ¿Qué haría yo si me encontrara una gran bolsa repleta de fajos de billetes? Es más: ¿qué haría con ella, si además supiera que es producto de un atraco a un banco?

«La película habla sobre el dinero como motivación principal de nuestras sociedades, pero también del amor y la compasión como últimos refugios de la humanidad», ha afirmado el cineasta, para abrir la sesión, en la carta que ha leído en su nombre Denise Robert.

El propio Landry tuvo que enfrentarse a la cuestión a instancias de Arcand, con la bolsa ante sus ojos. «Para mí no tengo una respuesta precisa. En cambio, el personaje sigue sus instintos y se rodea de personas que, sin relación entre sí, dotan de su belleza a la película porque muestran la influencia de unos sobre los otros».

Arcand posa la mirada sobre la forma en que los personajes interactúan ante el dinero, y entre sí. «Cada uno mantiene un vínculo muy distinto con el dinero o lo busca por diferentes razones». Policías y bandidos desean recuperarlo por distintas motivaciones: la prostituta, que busca enriquecerse vendiendo su cuerpo, tiene otra perspectiva diferente, y las personas que no tienen techo parecen encontrar excesivo lo que para otros es normal.

Arcand recupera el género policíaco de sus orígenes para inducir a los espectadores una posible conclusión: «El amor y la compasión sobrepasan el poder del dinero», formulada en palabras de Landry.