«El burgués gentilhombre” se representa en el teatro Nuevo Apolo de Madrid

Fui al teatro con Juan Antonio Tirado y coincidimos en que, sin disgustarnos, este montaje de «El burgués…” deja cierto vacío, que se mezclan demasiadas cosas y estilos, que hay un barroquismo exagerado que impide ver el fondo de la obra. Juan Antonio Tirado me comenta con ironía lo complicado que resulta desde hace tiempo ver un Moliére hecho al estilo Moliere. Me cuenta que el pasado verano acudió al Festival de Almagro a ver una función de «El avaro”, y lo que se encontró fue una obra sobre el ahorro de agua, con unos grifos como protagonistas. Tampoco me pudo dar más detalles: se marchó de aquel teatro en el entreacto.

«El burgués…” no es un montaje fallido, ya está dicho, aunque continuamente hace equilibrios sobre el alambre para no caer al precipicio. Es la historia del hijo de un trapero que se afana por entrar en una aristocracia que se ríe de él y trata de engañarlo para sacarle el dinero. La obra tiene momentos de comedia del arte, la representan arlequines, pero en el fondo suena la música de Moliére. Los intérpretes, en una compañía integrada por actores españoles y cubanos, tienen buenas voces, una manera acertada de colocar las frases y de cantar alguna de las cancioncillas que van apareciendo en el espectáculo. Destaca la actuación de Justo Salas, el burgués gentilhombre, actor con infinidad de registros dramáticos, muy cómico en la pretenciosa y ridícula carrera de su personaje, vulgar e iletrado, hacia la cultura y la aristocracia.

La función gana cuando, hacia el final, se convierte en un enredo de amor. Entonces es cuando mejor se percibe la mano de Moliére. A Justo Salas lo acompañan Guillermo Dorda y Rey Montesinos, entre otros. Todo el elenco hace lo posible para que el espectáculo resulte digno.