Nancho Novo regresa a Madrid con «El cavernícola»

El propio Nancho Novo ya había estrenado en 2002 en el Teatro Alfil de Madrid este famoso monólogo, bajo la dirección de Marcus von Watchel. Ahora, regresa con este texto escrito por el californiano Rob Becker que ha sido representado ya en más de 30 países, ha sido traducido a más de 15 idiomas y sólo en Estados Unidos ha sido visto por más de dos millones de espectadores.
Novo comenta que «aunque el espíritu del monólogo es el mismo que el original», sí que han hecho «alguna adaptación libre para no perder el juego de palabras y el espíritu del montaje». «El director y yo hemos cambiado las referencias que Becker hacía al béisbol por el fútbol y hemos introducido temas sociales o de más actualidad como los móviles, pero en definitiva, hablamos de temas universales para los que no pasa el tiempo».
«El cavernícola» ganó el premio Olivier al mejor espectáculo de entretenimiento en el año 2000, Según Nancho Novo, «existe un gran paralelismo entre ciertos comportamientos del hombre y la mujer, desde el principio de los tiempos hasta la actualidad. Todos tenemos algo de cavernícola», asegura el actor y cantante, líder del grupo musical Los castigados sin postre.
Sin acompañamiento musical ni cambios de vestuario, Novo va dibujando encima del escenario tanto el universo femenino como el masculino, «de manera un tanto exagerada y manejando ciertos tópicos como el de las mujeres recolectoras y los hombres cazadores, incapaces de hacer dos cosas a la vez», dice el actor. «Con cambios de voz y gestos, interpreto a un hombre, una mujer y sus respectivos amigos, para hablar de las relaciones de pareja y representar los distintos que somos con nuestras amistades, nuestro comportamiento delante de la tele, las formas de discutir y las diferentes actitudes al hacer la compra o en el coche». Pero Novo puntualiza que este monólogo «no busca ahondar en las diferencias ni subrayar la guerra de sexos, sino resaltar la tolerancia». «El cavernícola» es un monólogo conciliador que viene a decir al espectador que «pese a las diferencias, tenemos los mismos sentimientos y somos mucho más que compatibles y capaces de ponernos en el lugar del otro, aunque a veces cueste», matiza.
Aunque ahora su trabajo está centrado en este monólogo, Novo adelanta que acaba de terminar de dirigir «Ellos tienen que jugar», un cortometraje que habla de los derechos de los niños y que enviará a