LA PELÍCULA SUPONDRÁ EL DEBUT EN LA DIRECCIÓN DE IGOR LEJARRETA Y EMILIO PÉREZ

La película, producida por Alta classic iniciará su rodaje en las próximas semanas. La acción se inicia con un hombre acaba de llegar a Madrid procedente de Colombia. Inmediatamente después de su llegada, se activa una discreta búsqueda para intentar dar con su paradero, ya que, según parece, ha abandonado la capital para dirigirse a alguna zona del interior. Manu, ex policía reciclado en guarda jurado, es el encargado de la búsqueda. Como únicas referencias, una foto y un sobrenombre: Aries. En cuanto a quién le busca y por qué se le busca poco o nada se sabe. Pero Manu no pregunta: encontrar a Aries se revela como la oportunidad de sentirse alguien por una vez en su vida.
La búsqueda no será fácil. Y es que Aries ha decidido perderse en un pequeño pueblo castellano. El mismo pueblo donde reside Natalia, su antiguo amor de juventud. Un amor que terminó de manera abrupta diecisiete años atrás, allá en la selva colombiana. Las heridas, aparentemente cicatrizadas, vuelven a abrirse, sacando a la luz fantasmas ya enterrados por ambos. Pero Aries, además de fantasmas, se topará con una sorpresa de carne y hueso: Miguel, su hijo adolescente de quien nunca supo su existencia. Será este inesperado encuentro su última esperanza de redención, ahora que la cacería está en marcha…
La película se rodará durante ocho semanas en localizaciones de Castilla-La Mancha, Extremadura, País Vasco y Madrid. Según Igor Lejarreta y Emilio Pérez, «Aries» puede ser calificada como película de género: «como thriller, puesto que emplea muchos de sus mecanismos. Pero también se trata de una película de personajes. Al fin y al cabo, ellos son el alma de la historia. Estructuralmente, «Aries» está contada desde dos puntos de vista. O para ser más exactos, en el guión se cuentan dos historias diferentes que acaban convergiendo en una sola. Es esta estructura de choque de trenes, con dos líneas argumentales separadas en el espacio, que no en el tiempo, lo que confiere a la historia una sensación de fatum. Aquí, los giros argumentales no resultan artificiosos, tanto que inesperados, alimentando el sabor a tragedia que destila la historia», aseguran ambos.