«Wakolda», que protagoniza el español Álex Brendemühl, narra la relación entre el famoso doctor Mengele y una adolescente de 12 años

En 1960, un médico alemán conoce a una familia argentina en una desolada región de la Patagonia y se suma a ellos, en caravana, por la ruta del desierto. Esta familia revive en él todas las obsesiones relacionadas con la pureza y la perfección. En especial Lilith, una adolescente con un cuerpo demasiado pequeño para su edad. Desconociendo la verdadera identidad del alemán, al llegar a Bariloche, Enzo (Diego Peretti) y Eva (Natalia Oreiro) lo aceptan como primer huésped de la hostería que poseen, a orillas del lago Nahuel Huapi. Aunque el extraño personaje les genera a los anfitriones cierto recelo, progresivamente se verán seducidos por sus modos, su distinción, su saber científico y sus ofertas de dinero… hasta que descubren que están viviendo con uno de los criminales más grandes de la historia.

Lucía Puenzo, hija del cineasta Luís Puenzo, ha dirigido tres películas (las tres han pasado por Cannes) y ha escrito cinco novelas. Su anterior largometraje, «XXY», obtuvo el Gran Premio de la Semana Internacional de la Crítica en 2007, antes de ser elegida como mejor película argentina del año. «Antes de convertirse en mi tercera película, «Wakolda» fue mi quinta novela», recuerda Lucía Puenzo. «Dediqué casi un año a escribir la novela y luego el guión, sumergida en las complejas razones que provocaron que el gobierno argentino abriera sus puertas a tantos nazis, promulgando incluso una ley para permitirles usar sus nombres reales. Siempre me intrigaron los motivos que provocaron que cientos de familias argentinas se convirtieran en cómplices de estos hombres».

A la directora le fascinó el paso del doctor Mengele por Argentina: «El tiempo que pasó Joseph Mengele recluido en Bariloche fue el periodo más misterioso de su huida por Latinoamérica. Lo único que se sabe es que trabajó como veterinario, experimentando con ganado argentino, mientras en secreto, continuó su investigación comprando muestras de sangre de mujeres embarazadas. Existía un rumor acerca de que Mengele estaba creando muñecas humanas perfectas y esto se convirtió en mito». Para Puenzo, «Mengele fue un fanático que se veía a sí mismo como un visionario durante esta etapa histórica: la esencia de su ideología era alcanzar la perfección biológica y destruir todo lo que se interponía en su camino. Esta visión de la bio-medicina no solo es tangencial al movimiento de la guerra sino está presente en el corazón del movimiento nazi».