Los grandes del cine hablan de su «momento rosebud» que determinó su vida y su carrera

Para muchos, hubo un llamado «momento Rosebud» (la última palabra que el magnate Kane susurra antes de morir y que revela el misterio de toda su vida), que decidió su vida y carrera. Por supuesto, «Rosebud» era el nombre del trineo infantil que vemos arder al final, pero ha pasado a significar un momento de revelación, cuando muchos de nuestros maestros contemporáneos descubrieron su vocación inapelable por dedicarse al cine.

En «Screen Epiphanies», publicado por el British Film Institute con Palgrave MacMillan la semana entrante, los cineastas hablan de más de una película o una serie de acontecimientos cinematográficos que decidieron sus vocaciones. Pero he aquí, una selección de sus elecciones. Danny Boyle, el triunfador de»Slumdog Millionaire» lo fue «Apocalypsis Now», la épica bélica de Francis Ford Coppola, con Martin Sheen (que reemplazó a Harvey Keitel) y Marlon Brando. La vió con su padre en un cine habitualmente dedicado al porno, en Londres, cerca de Piccadilly Circus.

Para el singular Mike Leigh fue «Un lugar en la cumbre» (Jack Clayton, 1959), aunque añade, «más tarde me ha parecido torpe, pasada de moda y con unos trabajos interpretativos intolerables». Para la indo-británica Gurinder Chadha lo fue «Purab aur Pachhin» («Este u Oeste», Manoj Kumar, 1970)., acerca de la lucha de la India por su independencia a través de dos héroes y amigos, enfrentados. Sin embargo, Sally Potter se ha decantado por un clásico francés y mundial «Las vacaciones del señor Hulot» (Jacques Tati, 1953), que este año se presentó en el Festival de Cannes, remasterizada y en todo su esplendor, aunque sin pipa en el póster.

Mira Nair ha elegido «La Jetée» (Chris Marker, 1962), que le inspiró a su vez a Terry Gilliam «Doce monos». La vió a los veinte años cuando llegó a la Universidad de Cambridge con una beca. Y el polemicista nato que es Lars von Trier se decanta por el clásico de Stanley Kubrick «Barry Lyndon», a la mayor gloria del mejor Ryan O’Neal jamás visto. Von Trier compara el placer de ver la película con la de «paladear un plato de una sopa sabrosa y calentita». La vió dos veces, porque la primera se durmió. Años más tarde, Nicole Kidman (una de las actrices a las que ha torturado) le confesó que no era del gusto de su autor que detestaba las películas largas.

Paul Schrader decidió ser crítico de cine tras ver «Picpocket» (Robert Bresson, 1959) bajo la tutela de la «papisa» Pauline Kael. Más tarde, ya como director, ha confesado soñar con hacer una película tan austera como aquella. Y todavía está en ello. Desde siempre, Scorsese ha manifestado su debilidad por «Ls zapatillas rojas» (Powell y Pressburger, 1948), cuya copia original se haocupado personalmente de restaurar. Y de hecho, su montadora habitual, Thelma Schoonmaker, es la viuda de Powell. Scorsese demuestra el movimiento andando

Finalmente, para el genio Nick Park de la Aarman Factory, creador de Wallace y Gromit, la película clave es «Rebeca», de Alfred Hitchcock, de 1940. De hecho, afirma que los movimientos de la siniestra señora Danvers le inspiraron para los del pingüino de «The Wrong Trousers». Y el irreductible Stephen Frears ha elegido «Morgan: A Suitable Case For Treatment» («Morgan: un caso clínico», del checo Karel Reisz, 1966). La cuestión es que un jovencísimo Frears fue presentado a Reisz por Lindsay Anderson y el checo le nombró su ayudante. Así empezó su inimitable carrera. Dice Frears: «Mi epifanía vino por conocer a Lindsay y Karel

más que viendo películas».