EL CENTENARIO DIRECTOR PORTUGUÉS PREPARA YA UN NUEVO FILME

Con su cien años cumplidos en diciembre y con más de 40 películas, Manoel de Oliveira viajará a la Berlinale para presentar el próximo 9 de febrero, en sección oficial pero fuera de concurso, «Singularidades de una chica rubia», coproducción entre Portugal y España, basada en un cuento del escritor portugués Eça Queiroz.
Oliveira quiere mostrar en este filme «la naturaleza de los juegos y la indiscutible crueldad de la condición humana. El cine es el espejo de la vida”, Para el director, este filme habla «de la existencia de unos valores intemporales, que no cambian y son los propios de la ética, y otros temporales, referidos a la moral, que sí han cambiado con el tiempo. Como dijo Ortega y Gasset, somos el hombre y sus circunstancias”
«Cada uno es lo que es, nadie nace por voluntad propia, simplemente seguimos el curso de la naturaleza”. Así explica el realizador luso su gran capacidad creativa y su longevidad. «La vida nos obliga a continuar y yo voy a seguir, si me dejan, claro”, responde cuando se le plantea por la jubilación. Y sentencia: «No soy responsable de mi edad, pero sí de mis obras, tanto de las buenas como de las malas”.
Oliveira se encuentra estos días en Barcelona ultimando el montaje definitivo del filme para que esté listo para su presentación en el Festival de Berlín. Pero Oliveira quiere seguir fiel a Cannes y para ello se propone presentar en el Festival de la Costa Azul el próximo mayo «El extraño caso de Angélica», que comenzará a rodar de forma inmediata.
Por su parte, «El extraño caso de Angélica» es un viejo proyecto para el que espera conseguir los medios para realizarlo a tiempo de presentarlo en el Festival de Cannes. Hay una tercera cinta en curso, «Memorias y confesiones», si bien De Oliveira dice que no la estrenará en vida por pudor, ya que es una obra «autobiográfica” que pertenece a su «intimidad” al narrar parte de su vida y el de su familia.
Sobre los premios y homenajes que está recibiendo por su centenario, el director se siente agradecido y sensibilizado: «Son un estímulo para seguir”, asegura, reconociendo que no ve muchas películas «por falta de tiempo”, y cree que el cine está claramente dividido en obras artesanales y cine comercial. «El arte siempre hace cosas distintas mientras que lo comercial e industrial siempre se repite como en una cadena de montaje. El cine actual abusa de la tecnología”, concluye.