Director de películas como «La pianista» o «Amor», es también escritor y director teatral

Michael Haneke recibió el pasado mes de marzo un Oscar a la Mejor Película Extranjera por el filme «Amor», con el que también fue candidato a mejor director, mejor guión original y mejor actriz para Emmanuelle Riva, en el papel de la anciana Anne. El filme también consiguió la Palma de Oro en Festival de Cannes, así como el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa. Haneke había logrado otra Palma de Oro de Cannes con «La cinta blanca».
Con un uso sutil de las imágenes, nunca exagerado ni evidente, Michael Haneke siempre ha jogrado una violencia visual capaz de agitar mentes y dejar sellada la cara más angustiosa, sombría y descorazonadora de la humanidad. Entre esos filmes destacan, además de «Amor» y «La cinta blanca», «Funny games» (con sus dos versiones, una austriaca y otra norteamericana), «La pianista», «El séptimo continente» y «Caché».
El recorrido que realiza Haneke, nacido en Munich, en 1942 y con pasaporte austriaco, desde que surge una idea hasta que se transforma en película tiene que ver con una sensación: «Muchas veces parte de cosas que me molestan y me inquieran. Pienso sobre esto y a partir de ahí proyecto», ha desvelado en alguna ocasión.
Este año, el cineasta austriaco también ha sido galardonado en España con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes por su contribución a la renovación de las artes y la cultura contemporáneas y por mostrar la dimensión más siniestra de la condición humana y adentrarse con maestría en ello. «No realizo películas para hacer sufrir a los espectadores», dijo en aquella ocasión. «Si alguien lo pasa mal tendrá sus razones».
También este año presentó en el Teatro Real de Madrid la ópera «Così tan tutte», otra de las pasiones de este cineasta, un creador infatigable en busca siempre de nuevos retos, incluso a sus 71 años.