MIGUEL DEL ARCO ESTRENA EN EL ESPAÑOL DE MADRID UNA VERSIÓN LIBRE DEL CLÁSICO DRAMATURGO FRANCÉS TRASLADADO A LA ACTUALIDAD

Con un elenco integrado por Israel Elejalde, Bárbara Lennie, José Luis Martínez, Miriam Montilla, Manuela Paso, Raúl Prieto y Cristóbal Suárez, Del Arco, tras el éxito de «La función por hacer» y de «Veraneantes», y al frente de Kamikaze Producciones, sube a los escenarios este «Misántropo» en que los personajes son reflejos de hombres y mujeres del siglo XXI. Una puesta en escena contemporánea y ácida, en el que el humor y el ritmo vertiginoso descubren la profundidad del clásico, la huella atemporal de esos interrogantes incómodos sobre la verdad, la ausencia de verdad y sus consecuencias.
La versión Miguel del Arco que se sube a escena, bajo el nombre simplemente de «Misántropo», conserva los personajes originales, con sus sentimientos e ideales, pero trasladándolos a la actualidad. Según el propio Miguel del Arco: «Tantos interrogantes, tantas dudas, tantas inseguridades, tanta emoción… así comenzamos el abordaje de un texto mítico como El misántropo de Molière. Escarbar, profundizar, investigar. Hacer el texto nuestro. Para que Alceste, Celimena y todos los demás personajes de Molière se expresen como hombres y mujeres de nuestro convulso y recién estrenado siglo XXI».
«Alcestes, nuestro protagonista, quiere, anhela vivir en la verdad. Quiere ser honesto y sincero y que los demás lo sean con él. Pero como cualquier ser humano está lleno de contradicciones. Son estas contradicciones y su incapacidad para encontrar el término medio que le permita vivir lo que le lleva a retirarse al desierto por el que clama desde la primera conversación con su amigo Filinto», prosigue Del Arco. «Alcestes libra una lucha desesperada que me emociona profundamente. Tal vez la pasión de sus actos en unos tiempos laxos como los nuestros en los que parece que se impone el «todo vale”. Donde cada vez cuesta más trabajo distinguir lo que está bien de lo que está mal y por tanto se difumina la idea de lo que es la libertad. Donde a fuerza de no querer que las cosas sean blancas o negras todo se ha vuelto gris. Alcestes pone en peligro su integridad por defender la verdad. Porque no se acomoda a la ficción imperante y porque está dispuesto a perderlo todo en defensa de lo que cree. Puede que tenga razón o puede que no. De lo que estoy seguro, desgraciadamente, es de que no conozco muchos hombres como él», concluye.