La actriz italiana ha recibido el premio en la gala celebrada en el Velódromo donostiarra de manos de John Malcovich

La actriz italiana Monica Bellucci ha recibido este miércoles el tercer y último premio Donostia de la 65ª edición del Festival de San Sebastián, después de que ya lo hicieran la cineasta belga Agnès Varda y el actor argentino Ricardo Darín. Bellucci ha recibido el premio de manos de John Malkovich en un acto que ha tenido lugar en el Velódromo de Anoeta, la sede más multitudinaria del Zinemaldia.

Al recoger el galardón ha dicho que es un honor para ella recibir este premio porque procede de un festival que «respeta mucho» y de un país que «ama». Tras la entrega, se ha procedido a la proyección de dos películas en las que participó la actriz italiana: «Malena» (2000) del director Giuseppe Tornatore y «Bajo sospecha» de Stephen Hopkins, ambas seleccionadas por la propia actriz.

Previamente, en rueda de prensa, Bellucci ha señalado que recibir el Premio Donostia no es solo «una cuestión de ego», sino también «de amor». «Llevo 25 años de carrera maravillosa, en los que he visto afecto, amor y respeto. Todos necesitamos esto», ha apostillado. «Me gusta mi trabajo y siento que todavía tengo que aprender mucho, y creo que nunca vaya a dirigir. Quizás producir o incluso escribir si saliera alguna idea, pero a nivel de dirección, no. Tengo demasiado respeto por la dirección y prefiero interpretar, que creo que tengo mucho que dar».

Ante la prensa reivindicó el papel de las mujeres: «Las mujeres tienen mucho más respeto para sí mismas. Somos diferentes a nuestras madres y a nuestras abuelas, tenemos más valentía y podemos decir lo que necesitamos decir, es lo que hemos aprendido de las mujeres del pasado. Y el cambio se da en todas las profesiones. En el cine también lo vemos más, por eso vemos a actrices que siguen teniendo carreras tan potentes como Julianne Moore o Judi Dench. Me parece hermosísimo ver esta evolución»