Trabajó en muchos spaghetti-westerns y en recientes series de televisión

Cartagenero de nacimiento (12 de mayo de 1935) y zaragozano de adopción, se hizo muy popular como protagonista masculino de «Los Tarantos», la mítica película de 1962 con la que Francisco Rovira logró ser finalista a los Oscar de Hollywood y en la que bailaban Antonio Gades y Carmen Amaya.
Daniel Martín residía desde hace años en el Hotel Las Truchas, un negocio familiar muy cercano al Monasterio de Piedra, y allí falleció rodeado de sus seres queridos. En los últimos años había reducido mucho su actividad profesional, pero participó de forma puntual en abundantes series de televisión: «Hospital central», «Éste es mi barrio», «El comisario», «Petra Delicado», «El Quijote» y, sobre todo, «Calle nueva» y «!Al salir de clase», dos títulos en los que su presencia fue más constante.
Había debutado en la pantalla grande con un papel menor en «La espada del Cid», de Miguel Iglesias (1962), pero pocos meses después cosecharía gran popularidad gracias a «Los Tarantos», donde encarnaba a Rafael, la pareja de Juana (Sara Lezana). En aquella época dorada también participó en «Los felices sesenta» (Jaime Camino, 1963) o «Los guerrilleros» (Pedro Luis Ramírez, 1963) antes de centrar gran parte de su actividad profesional en el género del spaghetti-western. Fue un secundario muy querido en su tiempo gracias a su presencia en títulos como «Duelo en Texas», «La ley del forastero», «El último mohicano», «La cabeza del bautista», «Siete pistolas para Timothy» o el filme de Srrgio Leone «Por un puñado de dólares».
Durante la década de los 70 aún siguió cultivando la faceta de pistolero, aprovechando su físico vigoroso, pero también se dejó ver en producciones de corte bien distinto, como la controvertida «Cambio de sexo», de Vicente Aranda (1977), o la fábula de ciencia ficción «Espectro — Más allá del fin del mundo» (1978), de Manuel Esteba. En 1989 participó en el remake de «Los Tarantos», titulado «Montoyas y Tarantos».