Trabajó con François Truffaut, Jean-Luc Godard o Bertrand Tavernier, y en España con Fernando y David Trueba

«Su música le dio su identidad imperecedera, su alma invisible, a esas películas míticas que fueron «Pierrot, el loco»‘, de Jean-Luc Godard, «Besos robados», «El pequeño salvaje» o «La sirena del Mississipi», de François Truffaut…», ha declarado en un comunicado la ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin.
Hijo del escritor Georges Duhamel y de la actriz de teatro Blanche Albane, Antoine Duhamel trabajó en los años sesenta del pasado siglo con los cineastas más prestigiosos de la época, como Godard, de quien decía haber aprendido «cómo servirse de la música». Pero el más cercano al músico de esa hornada de directores que revolucionaron la manera de concebir películas fue Tavernier, que le encargó la banda sonora de películas como «Que empiece la fiesta» o «La muerte en directo».
Duhamel, al que se recordará con su larga barba de chivo, trabajó en más de sesenta películas, algunas también de cineastas no franceses, como el director y melómano español Fernando Trueba, para quien compuso la música de «El sueño del mono loco» (1990), de la oscarizada «Belle Époque» (1993) y de «La niña de tus ojos» (1998).
El compositor, que en 1980 fundó la Escuela de Música de Villeurbanne, dedicada al jazz, las músicas tradicionales, las composiciones barrocas o la canción, también se puso al servicio del cine de David Trueba, para quien creó la música de «La buena vida» (1997) y «El embrujo de Shanghai» (2002).
«Durante su larga carrera dedicada al cine, siempre fue un compositor enamorado de la música, un músico ecléctico y curioso que componía con la misma alegría óperas o canciones», ha remachado la ministra gala de Cultura.