El intérprete argentino estaba hospitalizado tras no recuperarse de un hematoma en la cabeza a causa de una caída

Federico Luppi había nacido en la ciudad de Ramallo, Provincia de Buenos Aires, Argentina, el 23 de febrero de 1936. Desde junio de 2003 tiene también la nacionalidad española. Ha obtenido numerosos premios a lo largo de su extensa carrera actoral, entre los que se cuenta una Concha de Plata en el Festival de San Sebastián.

De antepasados italianos, cuando aún era muy joven, se trasladó a La Plata, donde cultivó un variado interés artístico, bajo el cual se alternaban la pintura, la estultura y el teatro. Luppi pasó por diversos trabajos (administrativo, corredor de seguros y empleado bancario) antes de probar suerte en el teatro y en la televisión. Su primera película fue «Pajarito Gómez» (1965), y su consagración se produjo gracias al film «El romance del Aniceto y la Francisca» (1967), de Leonardo Favio con el que Luppi recibió el premio al mejor actor de la Asociación de Cronistas Cinematográficos Argentinos.

De ahí en adelante, las intervenciones cinematográficas del actor se caracterizan por una notable fidelidad a los directores de sus películas. Así, actua a las órdenes de Raúl de la Torre en «Crónica de una señora» (1971) y «La revolución» (1973) o de Héctor Olivera, que fue su director en «Las venganzas de Beto Sánchez» (1973) y «La Patagonia rebelde» (1974). De esta manera se convierte en uno de los actores argentinos de mayor prestigio nacional e internacional, protagonizando películas memorables del cine argentino y gozandor del reconocimiento de crítica y público. Pero los años de la dictadura suponen un parón en su trabajo en su país, viéndose obligado a exiliarse en España, como muchos otros artistas de su país.

Su regreso se produce en los primeros años 80, trabajando de la mano de Adolfo Aristarain en «Tiempo de revancha» (1981) y «Últimos días de la víctima» (1982). En 1982 protagoniza también «Plaa dulce», de Fernando Ayala y Juan José Jusid, «El arreglo» (1983), de Fernando Ayala, «No habrá más penas ni olvido» (1983), de Héctor Oliveira, «Pasajeros de una pesadilla (1984), de nuevo con Fernando Ayala, «Luna caliente» (1985), de Roberto Denis o «Cocaine Wars» (1985), de nuevo con Héctor Oliveira.

En 1985 se produce su debut en el cine español con «La vieja música», de Mario Camus, combinando desde entonces sus trabajos a ambos lados del Atlántico. En estos últimos años 80 destacan títulos como «El año del conejo», de Fernando Ayala (1987), «El extraño», de Adolfo Aristarain (1987), «La amiga» de Jeanine Meerapfel (1988), «Después del último tren», de Miguel Mirra (1989) o «Puerto Verde», del peruano Francisco J. Lombardi (1990).

En los años 90 regresa a la televisión, a la vez que protagoniza títulos como «Las tumbas» (1991), «Un lugar en el mundo» (1992), «Cronos» (1993), el debut como director de Guillermo Toledo, que en sus primras películas le utilizará como totem, apareciendo, aunque sea como un cameo, en todas ellas. En 1995 rueda en Argentina «Caballos salvajes» y en España «La ley de la frontera». Ese mismo año Agustín Díaz Yanes le ofrece un papel en «Nadie habará de nosotras cuando hayamos muerto». En 1996 Mariano Barroso le convierte en uno de los protagonistas de «Éxtasis». «Sol de otoño», «Martín (Hache»), «Bajo bandera», «Hombres armados», «Fontera Sur», «Lisboa», «Las huellas borradas» o «Divertimento» son otros títulos de los últimos años del siglo XX.

En 2001 decide radicarse en España, airado por la implantación del corralito en Argentina, poco tiempo antes de la crisis política argentina que concluyó con la renuncia del entonces presidente argentino Fernando de la Rúa. En España además de participar en importantes realizaciones, trabaja en series de televisión e incluso se convierte en el protagonista de la obra «El guía del Hermitage» en 2008, tras 10 años alejado de la escena.

En 2001 protagoniza «El espinazo del diablo» el debut de Guillermo del Toro en el cine español, con producción de Pedro Almodóvar. «Presos del olvido», «Los pasos perdidos», El lugar donde estuvo el paraíso», «El último tren», «La balsa de piedra», «Lugares comunes», «Machuca» o «Incautos» son algunas de las películas que rueda, a ambos lados del atlántico antes de que en 2005 debute como director con «Pasos», una producción íntegramente española escrita junto a Susana Hornos, su mujer, una actriz y periodista española con la que se había casado poco antes. Es el segundo matrimonio para Luppi, tras uno anterior en Uruguay del que tiene dos hijos. Tras pasar por varias productoras, las actrices Ana Fernández y Susana Hornos se alzaron con los premios a mejor actriz en el Festival iberoamericano de Villaverde y a actriz revelación en el Festival Cinespaña de Toulouse (Francia) respectivamente por esta película.

De 2005 son también «Elsa y Fred», «El viento» y «El buen destino». Un año después Guillermo del Toro le vuelve a llamar para un breve personaje en «El laberinto del Fauno». Le suiguen «La distancia», «La habitación de Fermat», «El último justo», «La luna en botella», «Que parezca un accidente» o «Cuestión de principios»

Entre los muchos premios obtenidos por Federico Luppi destacan la Concha de Plata al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 1997 por «Martín (Hache)», el de Mejor actor junto a Ulises Dumont por «Rosarigasinos» en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata de 2001, el de Mejor Actor por «Cronos», en los festivales de Sitges y de Fantasporto, el Festival Internacional de Cine fantástico de Oporto, en 1993, el de interpretación masculina por «El último tren» en la Semana Internacional de Cine de Valadolid, kos Premios de Honor de los Festivales de Huelva y La Habana. En Argentina, ha recibido 6 veces el Cóndor de Plata al mejor actor, siendo el profesional que más veces fue consagrado con este premio. Su última aparición en la pantalla fue este mismo 2017 con «Nieve negra»