CON 37 AÑOS, UNA NEUMONÍA FULMINANTE HA ACABADO CON SU VIDA

Hijo de la actriz Elisabeth Depardieu, nació el 7 de abril de 1971, actuó en películas como «De la guerre», de Bertrand Bonello, y «Versailles», de Pierre Schoeller, que todavía está en las carteleras francesas y fue presentada en el último Festival de Cannes.
Tocado por la fama y la personalidad de su célebre padre, Guillaume tuvo una juventud rebelde, marcada por las drogas y el alcohol. Padre e hijo se reconciliaron en 2003.
Ese mismo año, le tuvo que ser amputado su pierna derecha por una infección que contrajo en una de las 17 operaciones a las que tuvo que ser sometido por un accidente de moto en 1995. Recientemente había sido arrestado por conducir borracho.
En España se le recuerda por haber destrozado la habitación del hotel en que se alojaba invitado por el Festival de Cine de Gijón, lo que provocó su expulsión del certamen y una agria polémica con los organizadores.
Gérard Depardieu se casó con Elisabeth, a quien conoció en un grupo de teatro, cuando él sólo contaba 20 años y ella 27. Un año después llegaba el pequeño Guillaume: «Cuando vino al mundo», reconoció Gérard, «sentí que coronaba una cima, y que sabía por primera vez hacia dónde me dirigía». Luego nació Julie, el 18 de junio de 1973, justo en la época en la que su padre despuntaba con la película «Los rompepelotas».
Los rodajes le mantenían muchos meses lejos de casa, aunque el actor se reservaba dos semanas de vacaciones para pasarlos con su familia y, cuando estaba con ellos, los reunía alrededor de una mesa.
Guillaume adoraba a su padre distante. «Siempre ha sido mi ídolo», reconoció en una ocasión. «Mi sueño era llegar a ser tan grande como él, aunque era imposible». En 1996, se hizo con el premio César al mejor actor revelación por su trabajo en ‘Les apprentis’, de Pierre Salvadori.