TENÍA 71 AÑOS Y PREPARABA UNA HISTORIA AUTOBIOGRÁFICA

Su muerte se produce de manera repentina, cuando Antoni Ribas se encontraba preparando una historia autobiográfica que iba a recoger su experiencia sobre los 10 meses que permaneció acampado en la plaza de Sant Jaume de Barcelona para reclamar una subvención a la Generalitat para poder rodar una de sus películas. 
 
Ribas había nacido el 27 de octubre de 1935 en Barcelona, entrando en el cine como ayudante de dirección. Su primera película como director fue «Las salvajes en Puente San Gil”, de 1966, adaptación de la obra de teatro homónima de José Martín Recuerda. En 1968 ofreció su debut cinematográfico al cantante Joan Manuel Serrat en «Palabras de amor”, película con la que tuvo su primer encontronazo con la censura. El filme se basaba en una novela de Jaume Picas, por entonces crítico de cine, y en un pequeño personaje se podía descubrir al escritor Terenci Moix como fotógrafo de niños, que participaba también en el guión como Ramón Terenci Moix.
 
En 1969 dirige «Amor y medias” y en 1973 «La otra imagen”. Su nombre alcazó una gran popularidad en 1976 con la dirección de «La ciudad quemada”, que recogía los acontecimientos de la Semana Trágica de Barcelona. Entre 1983 y 1984 dirige el tríptico «Victoria” y en 1986 una comedia, «El primer torero porno”. Su carrera sufre un largo parón hasta 1991 que firma «Dalí”, una aproximación al genial pintor catalán. Ignorado por los organismos oficiales catalanes, en 1993 organizó una sonora protesta contra la Generalitat por la forma en que distribuian las subvenciones al cine, que a él le dejaban siempre de lado, instalándose en una tienda de campaña y acampando en la Plaza de San Jaume, frente al Palacio de la Generalitat en Barcelona, durante 10 meses. Como fruto de aquella experiencia preparaba ahora una película.
 
Ribas fue también el director de «Tierra de cañones” (1999) y «Centenari”, película en torno al centenario del Barça, que hizo en el 2004. Su último trabajo fue una película para televisión, «Gàbies d’or”, que rodó este mismo año. Ribas estaba en posesión de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, otorgada como reconocimiento a su dilatada carrera profesional.