EL DIÁLOGO ENTRE AMBOS CREADORES HA TENIDO COMO MARCO EL FESTIVAL DE CINE DE TURÍN

Ha sido sin duda uno de los grandes momentos de la edición -la número 26- del Festival de Cine de Turín, que dirige por segundo año el director, productor y actor Nanni Moretti. Aunque concebido como un Incontro con Roman Polanski para que participara el público que abarrotó la sala del Cinema Massimo, Moretti se encargó por entero como maestro de ceremonias y estructuró la larga entrevista en cinco segmentos relacionados con la creación artística: el tema, guión, la preproducción, filmación y montaje.

La conversación comenzó con el autor de 17 películas de varios géneros y otras obras en una carrera inigualable que comenzó en la Escuela de Lodz para un huérfano superviviente de los campos de concentración que sobrevivió a la masacre nazi del ghetto de Cracovia.

En la retrospectiva se mostraron sus 17 películas, varios cortos y los «making off» de «MacBeth» y «Tess». También, tres de sus películas como actor, «Pokolenie» y «Zemsta», de Andrej Wajda, así como «Una pura formalidad», de Giuseppe Tornatore.

La charla discurrió entre el humor y el rigor: Entre las anécdotas, cuando Moretti le preguntó si alguna vez, en su carrera de actor, había sido sustituido en el último momento. El realizador polaco: «Sí y no sólo era mejor que yo sino que no era ni siquiera actor».

Acerca que la película que nunca debería haber hecho: «»Piratas», una película errónea en la que no había ni actor, ni vestuario…ni película. A veces, creo que tampoco el director estaba allí».

La mayor frustración de su carrera: «No haber podido rodar la obra faustiana «El maestro y Margarita». Me decían que el presupuesto era demasiado alto».

Y una satisfacción a este apátrida que tuvo que salir de Estados Unidos acusado de haber tenido relaciones íntimas con una menor: «Decir que no a un «remake» de «El cuchillo en el agua» que querían rodar con Elizabeth Burton, Richard Burton y Warren Beatty. Haber dicho que sí me hubiera parecido un acto de autosodomización».

Aquella película de 1962 fue candidata al Oscar, pero venció Federico Fellini con «8 y medio»: «Recuerdo que esta sentado junto a Giulietta Massina, que no paraba de llorar. Felllini la decía desde el estrado, Giulietta no llores. Cuando acabó su discurso, se echó a llorar».

En 1982, su guionista Robert Towne ganó el Oscar por «Chinatown». Le recordó como «difícil y meticuloso. Se detenía a discutir cada palabra. Y en Los Angeles hacía un calor infernal…»