CERCA DE LA CIUDAD

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    Titulo original: Cerca de la ciudad
    Año: 1952
    País: España
    Duración: 90 min.
    Dirección: Luis Lucia
    Guión: José Luis Colina y Luis Lucia, a partir de un argumento de Jaime García Herranz.
    Música: Juan Quintero.

    Intérpretes

    Adolfo Marsillach, José Isbert, Margarita Robles, Eugenio Domingo, Manuel Bermúdez, Ángel Alvarez, Eduardo Fajardo, Manuel Kayser, Francisco Pérez Camoiras, José Moratalla, Elías A. Rodríguez, Luis F. Rodríguez, Manuel de Juan, Manuel Arbó, Santiago Rivero, Matilde Artero, Beny Deus, Enrique Rodríguez Acosta, Concha López Silva y Fernando Moreno.

    Sinopsis

    El Padre José (Adolfo Marsillach) se hace cargo de la humilde parroquia de un suburbio de Madrid. El nuevo coadjutor se hace cargo de la parroquia en el momento en que acaba de morir el cura y debe entendérselas con Ramón (José Isbert), el simpático sacristán. Los habitantes del barrio, que viven en deficientes condiciones materiales y morales, ignoran por completo los deberes para con Dios. Sólo una vieja beata solterona, doña Casilda (Margarita Robles), dueña de la mejor casa del barrio, practica la religión a su manera. El sacerdote protege a cinco hermanos (Eugenio Domingo y José Moratalla), huérfanos de madre y cuyo padre (Eduardo Fajardo) está en la cárcel, y logra que la solterona ceda su casa para albergue de los menestorosos. Al percatarse de la acción benéfica del párroco, los habitantes del suburbio vuelven de nuevo su mirada hacia Dios y gracias al reportaje de un periodista les llueven los donativos de todo Madrid.

    Comentario

    Una película de Luis Lucia muy influida por el neorrealismo italiano de la época, que se mueve por el terrero del tradicional cine de estampita de la época, lleno de buenas intenciones, en dónde Adolfo Marsillach interpreta por enésiva vez a un sacerdote. Lucía toma también como referencia la película norteamericana Siguiendo mi camino, de 1944 (curiosamente, prohibida en España en ese momento) en torno a un cura que logra hacer realidad un sueño imposible. Así, mientras que en la película norteamericana el cura canta, aquí es ventrílocuo y tiene un muñeco con el que habla. El personaje, siempre hablando con frases evangélicas, tiene como contrapunto al siempre genial José Isbert, un sacristán que siempre tiene los pies en la tierra.