EL ABRAZO PARTIDO

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    Titulo original: El abrazo partido
    Año: 2004
    País: Argentina – Francia – Italia - España
    Duración: 96 min.
    Dirección: Daniel Burman
    Guión: Marcelo Birmajer y Daniel Burman.
    Música: César Lerner. Temas musicales: "Conociéndote"; y "I libe heim".

    Intérpretes

    Daniel Hendler, Adriana Aizemberg, Jorge D'Elía, Sergio Boris, Rosita Londner, Diego Korol, Silvina Bosco, Isaac Fajm, Melina Petriella, Atilio Pozzobon, Mónica Cabrera, Franco Tirri, Luciana Dulizky, Eloy Burman, Juan José Flores Quispe, Francisco Pinto, Eduardo Wigutow, Arnoldo Schmidt, Catalina Cho, Pablo Kim, Juan Minujín y Fanny Lavintman.

    Premios

    Oso de Plata al Mejor Actor (Daniel Hendler) y Gran Premio del Jurado del Festival Internacional de Cine de Berlín. Seleccionada para el Festival Internacional de Mar de Plata.

    Sinopsis

    En una decadente galería comercial del barrio argentino de Once, con unos locales que parecen anclados en el tiempo (su locutorio, su peluquería, su bar, sus oscuras oficinas…) conviven los prototipos de una Buenos Aires cosmopolita y multicultural: judíos, italianos, gallegos, coreanos e inmigrantes latinoamericanos con sus costumbres, sus rituales, sus pequeñas solidaridades y -también- sus patetismos y miserias a cuestas. En la galería, encontramos a Ariel (Daniel Hendler), un adolescente tardío que está en medio de una crisis personal, generacional, familiar e íntima. Tiene una única imagen de su padre en un vídeo casero. Hace años, su padre se marchó a Israel, a luchar en una guerra que terminó enseguida, y de la que nunca volvió. Algunas cartas, alguna llamada y poco más. Su madre y su hermano Joseph (Sergio Boris), no hacen ningún comentario sobre él, algo que Ariel no entiende. Trabaja con su madre, en la mercería de la galería. Un universo en extinción donde Ariel imagina los cuerpos desnudos de las mujeres que vienen a comprar. Pero todo eso va a cambiar. Ariel intentará obtener el pasaporte polaco para abandonar Argentina con rumbo a Europa en pleno corralito, aunque niega tajantemente que quiera seguir los pasos de su padre. Mientras investiga la herencia de sus abuelos polacos, que huyeron del holocausto, aprende más sobre su misterioso progenitor, una historia nueva que ahora también es la suya. Las relaciones de Ariel con su madre, su hermano Joseph, su amigo Mitelman (Diego Korol), su amante (Silvina Bosco) y el reencuentro con su ex novia (Melina Petriella) no hacen otra cosa que amplificar el desconcierto, la melancolía y ese vacío existencial cuyo eje es el omnipresente fantasma del padre que lo dejó y que amenaza con volver en cualquier momento. Su único refugio parece ser la figura de la abuela (Rosita Londner), que no sólo le ofrece los papeles para que consiga la nacionalidad polaca, sino también unos cuantos consejos y anécdotas que pueden servirle para enderezar el rumbo.

    Comentario

    Daniel Burman ("Un crisantemo estalla en cinco esquinas", "Esperando al Mesías", "Todas las azafatas van al cielo") realiza, cámara en mano, una historia coescrita junto a Marcelo Birmajer, en la que refleja el camino de la construcción de una identidad mediante pequeñas anécdotas, trágicas y cómicas, verdades y engaños. "El abrazo partido" es la búsqueda de un pasado que nos justifique y dé sentido a nuestra vida, la historia de un reencuentro, entre un padre y un hijo, el retrato de un abrazo demorado en el contexto de la crisis argentina de hace unos años. El hecho de filmar la película cámara en mano le da un toque de cotidianeidad, frescura, ritmo y sencillez pocas veces visto. Además del Gran Premio del Jurado del festival de Berlín, se hizo con el Oso de Plata al mejor actor para su protagonista, el uruguayo Daniel Hendler ("No sabe, no contesta", "Esperando al Mesías"), figura central en un reparto compuesto en su mayoría por actores no profesionales. El monólogo interior del protagonista, encerrado en el rutinario microcosmos de una galería comercial en decadencia, es el hilo conductor de la narración, que se mueve entre la ironía y el humor negro, entre la pereza y la forzada voluntad.