EL MINISTERIO DEL MIEDO (1944)

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    Titulo original: The Ministry of Fear
    Año: 1944
    País: EE.UU.
    Duración: 86 min.
    Dirección: Fritz Lang
    Guión: Seton I. Miller, según la novela homónima de Graham Greene.
    Música: Miklós Rózsa y Victor Young.

    Intérpretes

    Ray Milland, Marjorie Reynolds, Dan Duryea., Carl Esmond, Hillary Brooke, Percy Waram, Alan Napier, Erskine Sanford, Harry Allen, Frank Baker, Wilson Benge, Evelyn Beresford, Arthur Blake, Matthew Boulton, George Broughton, Leonard Carey, Bruce Carruthers, David Clyde, Anne Curson, Frank Dawson, Cyril Delevanti, Aminta Dyne, Mary Field, Edward Fielding, Byron Foulger, Karen X. Gaylord, Helena Grant, Grayce Hampton, Olaf Hytten, Boyd Irwin, Colin Kenny, Frank Leigh, Connie Leon, Thomas Louden, Lester Matthews, Clive Morgan, Ottola Nesmith, Jessica Newcombe, Albert Petit, Hilda Plowright, Edmond Russell, Francis Sayles, Eric Wilton y Eustace Wyatt.

    Sinopsis

    Durante la Segunda Guerra Mundial, en Inglaterra, Stephen Neale (Ray Milland) regresa a la civilización tras dos años ingresado en un psiquiátrico. Para celebrar este feliz día acude a una fiesta en donde recibe un premio que estaba destinado a un agente nazi y que oculta un microfilme. A partir de ese momento, se verá envuelto en una intriga de espionaje. En el tren, éste es atacado por la aviación alemana, y el premio desaparece. Una vez en Londres, Stephen visita la organización benéfica que se lo había dado, explicando lo ocurrido a Willy (Carl Esmond) y a Carla (Marjorie Reynolds), dos refugiados austríacos que lideran la organización. Will le conduce a la mansión de una supuesta adivina donde participa en una sesión de espiritismo, en medio de la cual se produce un asesinato. Todos sospechan de Stephen pero Willy le ayuda a escapar. Mientras se esconden, Stephen confiesa a Carla que en realidad la organización humanitaria esconde una red de espías nazis. Carla comprueba en sus ficheros que todos los participantes en la sesión de espiritismo pertenecían a la organización, y que todos ellos fueron recomendados por el doctor Forrester (Alan Napier), un psicoanalista que ocupa un importante cargo en el ministerio de Defensa británico. Stephen y Carla escapan de un atentado que había planeado alguien llamado Travers (Dan Duryea). Cuando Stephen recupera el conocimiento, se encuentra en las dependencias de Scotland Yard y desconoce lo que le ha ocurrido a Carla. A pesar de lo fantástico de la narración de Stephen, el inspector accede a buscar en el lugar donde el tren fue bombardeado encontrándose un microfilm que contiene información sobre las defensas del Canal y los planes de ataque al continente. El principal sospechoso, el doctor Forrester, ha desaparecido y las pesquisas buscan desenmascarar al tal Traves, un sastre que resulta ser el Sr. Cost, el mismo que aparentemente había sido asesinado en la sesión de espiritismo. Este, al verse descubierto, da instrucciones telefónicas para suicidarse después. Stephen, que ha podido memorizar el número de teléfono, vuelve a marcarlo, contestándole Carla. Averigua el domicilio y allí es recibido por Willy. Carla le explica que su hermano es el responsable de la red de espías nazis y del atentado que estuvo a punto de costarles la vida. Willy y Stephen luchan pero Willy escapa siendo finalmente abatido por su hermana. Alertados los demás miembros de la banda, éstos logran acorralar a Stephen y a Carla, pero son liberados a tiempo por Scotland Yard.

    Comentario

    Fritz Lang no solo fue uno de los grandes del expresionismo alemán sino también uno de los directores más clásicos del cine negro del Hollywood de los 40 y 50, con títulos como “Sólo se vive una vez”, “La mujer del cuadro”, “Los sobornados”, “Deseos humanos”, “Mientras Nueva York duerme”, “Más allá de la duda” o esta película concluye, tras “El hombre atrapado” (1941) y “Los verdugos también mueren” (1943) la trilogía de propaganda antinazi en la que Lang arremetía contra el Tercer Reich que tan bien conoció y del que tuvo que salir huyendo. Se trata de la adaptación de una novela de Graham Greene, que cuenta con una primera mitad llena de situaciones extrañas y sorprendentes para sumergirse después, en una segunda parte más convencional, en las típicas atmósferas del cine negro.