EL PÉNDULO DE LA MUERTE

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    Titulo original: The pit and the pendulum
    Año: 1961
    País: EE.UU.
    Duración: 80 min.
    Dirección: Roger Corman
    Guión: Richard Matheson, basado en el relato homónimo de Edgar Allan Poe.
    Música: Les Baxter.

    Intérpretes

    Vincent Price, John Kerr, Barbara Steele, Luana Anders, Antony Carbone, Patrick Westwood, Lynette Bernay, Larry Turner, Mary Menzies, Charles Victor y Randee Lynne Jensen.

    Sinopsis

    Francis Barnard (John Kerr), un joven inglés llega al castillo de un noble español del siglo XVI llamado Nicolás Medina (Vincent Price), hijo de un famoso torturador de la Inquisición, para averiguar los pormenores de la muerte de su hermana Elizabeth (Barbara Steele), casada con el señor del castillo. El recibimiento que recibe es bastante frío, por lo que el joven empieza a sospechar que su hermana no murió a consecuencia de una extraña enfermedad, según le han contado. Nicholas le cuenta que Elizabeth ha muerto, víctima de una enfermedad de la sangre, y lo acompaña hasta la sala de enterramientos, donde descansa en un nicho. Francis presiente que algo extraño está pasando, debido a la obsesiva devoción que Nicholas muestra hacia su hermana y los extraños rituales que le ha visto hacer en su habitación. Estas sospechas se van acrecentando cuando logra conversar con el médico que atendió a su hermana, el doctor Charles Leon (Antony Carbone). Este clima de sospechas se hace particularmente trágico cuando comprueba que la sala de tormentos del castillo, el demente señor del mismo ha instalado un péndulo mortal, producto de la imaginación perturbada del noble español.

    Comentario

    Segunda de las películas que Roger Corman dirigió sobre guiones basados en relatos del popular escritor Edgard Allan Poe, aunque aquí es hace una adaptación muy libre que pronto abandona el relato para mostrar un final diferente que sin duda habría entusiasmado al propio Poe. Es también el segundo trabajo del director con el siempre inquietante Vincent Price. A destacar la atmósfera netamente terrorífica y la claustrofóbica ambientación que da Corman al relato.