EL TIEMPO DEL LOBO

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    Titulo original: Le temps du loup
    Año: 2003
    País: Francia
    Duración: 108 min.
    Dirección: Michael Haneke
    Guión: Michael Haneke.
    Música: Varios intérpretes.

    Intérpretes

    Isabelle Huppert, Béatrice Dalle, Patrice Chéreau, Rona Hartner, Maurice Bénichou, Olivier Gourmet, Brigitte Roüan, Lucas Biscombe, Hakim Taleb, Anaïs Demoustier, Serge Riaboukine, Marilyne Even, Florence Loiret-Caille, Branko Samarovski, Daniel Duval, Thierry Van Werveke, Michaël Abiteboul, Pierre Berriau, Costel Cascaval, Luminita Gheorghiu y Franck Gourlat.

    Sinopsis

    En la mitología germánica, el momento anterior al Apocalipsis en que se trastocan los valores y caen las más altas torres se conoce como El tiempo del lobo. Una familia de clase media (padre, madre y dos hijos) huye de la catástrofe ocurrida en la ciudad, y se refugia en su casa de campo. Piensan que así lograrán librarse del caos generalizado, pero pronto, y muy a pesar suyo, se irán dando cuenta de lo contrario. Anne (Isabelle Huppert) y sus dos hijos ven horrorizados como otra familia mata al marido y padre y les obliga a abandonar su hogar. Sin otra opción que huir, se ven forzados a la supervivencia en medio de un entorno hostil en el que solo quedan las ruinas de lo que fue el mundo que habían conocido. Rodeados de cadáveres y destrucción, deben enfrentarse a un nuevo estado en el que sólo prevalece la ley del más fuerte, única norma vigente entre los supervivientes; es el tiempo de los lobos.

    Comentario

    El austriaco Michael Haneke realiza una fábula sobre la insolidaridad, la emigración, y la perdida de la individualidad, en donde recupera a Isabelle Huppert que había sido la protagonista de La pianista, su anterior filme, con esta historia sobre una familia que llega a su casa de campo. Unos intrusos que han buscado cobijo en su interior asesinan al marido. La mujer y sus dos hijos pequeños salen huyendo, campo a través, descubriendo un mundo insolidario y egoísta, donde los refugiados pueblan la tierra, donde no existe la luz eléctrica, y en el que sufren una metamorfosis.