GRACIAS POR EL CHOCOLATE

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    Titulo original: Merci pour le chocolat
    Año: 2000
    País: Francia
    Duración: 100 min.
    Dirección: Claude Chabrol
    Guión: Caroline Eliacheff y Claude Chabrol, basado en la novela “The Chocolate Cobweb”, de Charlotte Armstrong.
    Música: Malthieu Chabrol. Tema musical: "Funerailles", de Franz Liszt.

    Intérpretes

    Isabelle Huppert, Jacques Dutronc, Anna Mouglalis, Rodolphe Pauly, Brigitte Catillon, Michel Robin, Mathieu Simonet, Lydia Andrei, Véronique Alain, Isolde Barth, Jacqueline Burnand, François Germond, Antoinette Martin, Michel Moulin, Dorotea Brandin, Jean-Marie Daunas, Catherine Epars, Rodolphe Ittig, Nathalie Gaubicher, Sibylle Blanc, James Hauduroy, Anthony Glur y Alberto Soccorsi.

    Premios

    Premio a la Mejor actriz (Isabelle Huppert) en el Festival de Films del Mundo de Montreal Premio Louis Delluc.

    Sinopsis

    Mika Muller (Isabelle Huppert), directora general de Chocolates Muller, es una mujer, bajo una apariencia encantadora y delicada, acostumbrada a controlar a todos los que están a su alrededor. Vive en Suiza con su marido, un prestigioso pianista llamado André Polanski (Jacques Dutronc), y con el hijo de este Guillaume (Rodolphe Pauly). La madre de Guillaume, Lisbeth, murió en un accidente de tráfico estando André y ella de paso por Suiza, en casa de Mika. Jeanne Pollet (Anna Mouglalis) es una joven pianista que se está preparando para entrar en el Conservatorio de Budapest. Un día descubre que al nacer estuvo a punto de ser intercambiada en el hospital por Guillaume. En busca de sus orígenes y de un maestro, Jeanne decide visitar a André Polanski. Al principio la reciben con recelo, pero más tarde André se siente atraído por su vocación musical, que tanto echa en falta en su hijo, y accede a prepararla para el examen. Mika ve en Jeanne una amenaza a la estabilidad familiar.

    Comentario

    Claude Chabrol, un director galo surgido de la nouvelle vague firma esta intriga que se sirve de la ironía, más que del suspense, para desconcertar al espectador. Se trata de un juego entre el bien y el mal insuperablemente interpretado por Isabelle Huppert, que da vida a una aparentemente dulce y agradable directora general de una fábrica de chocolates, casada con un pianista de prestigio, pero que es en realidad una mujer fría y calculadora que esconde bajo una máscara de altruismo sus artes manipuladoras que saldrán a relucir cuando vea cómo una joven estudiante amenaza la estabilidad del mundo que tan cuidadosamente ha ido tejiendo. Se trata de una adaptación de una novela de la estadounidense Charlotte Armstrong que Chabrol traslada a un pueblo de la Francia rural. La perversidad es uno de los temas principales de esta película, pero su intención es definirla con más sutileza, con mas profundidad que en el diccionario Larousse. Con ese fin, desmonta algunos de sus mecanismos psicológicos y analiza sus nefastas consecuencias en una sociedad supuestamente civilizada, de la que quizás es uno de sus productos. La perversidad lleva al que la utiliza (o a su víctima) hacia una forma de solipsismo relativo, es decir de egocentrismo. Otro ejemplo de solipsismo es el comportamiento del músico. Sus consecuencias son infinitamente más benignos, pero no dejan de ser absolutamente reales.