HAY QUE EDUCAR A PAPÁ

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    Titulo original: Hay que educar a papá
    Año: 1971
    País: España
    Duración: 88 min.
    Dirección: Pedro Lazaga
    Guión: Vicente Coello y Mariano Ozores.
    Música: Antón García Abril

    Intérpretes

    Paco Martínez Soria, Julia Caba Alba, Máximo Valverde, Marta Baizán, Rafael L. Somoza, Rafaela Aparicio, Helga Line, Jaime de Mora y Aragón, Germán Algora, Luis Barbero, Ramón Fernández Tejela, Rosa Fontana, José González Nebot, José María Guillén, María Isbert , María Kosti, Emilio Laguna, Juan Francisco Margallo, Erasmo Pascual y Dionisio Ramos.

    Sinopsis

    Severiano, antiguo melonero de la carretera de La Coruña, tuvo la genial idea de crear una urbanizadora. De la noche a la mañana, se ve convertido en un millonario, lo que no es obstáculo para que él y Venancia, su mujer, sigan viviendo en la calle de Toledo y no varíen su forma de vivir, cómoda y sin lujos. Un día llegan sus hijos, Esteban, un hippy, y Julia, que ha estado estudiando en Londres, donde ha conocido al hijo de un conde, del que dice haberse enamorado. Las ideas atrasadas de sus padres no concuerdan con las suyas, por lo que toman la solución de educar a papá y le hacen aprender francés e inglés, vestir a la moda, alternar en sociedad, etc. Julia les instala en un chalet donde recibir a los condes que van a pedir su mano y de paso a proponer a Severiano un negocio maravilloso. Margie, mujer del conde, seduce con sus miradas y coqueterías a Severiano y éste acepta el negocio, hasta ir a Canarias a ver el terreno y terminar el acuerdo. Todo va viento en popa, hasta que sucede lo que tenía que suceder. Papá ha sido educado, pero…

    Comentario

    Uno de los títulos que cimentaron a Paco Martínez Soria con su personaje arquetípico de un hombre chapado a la antigua. Aquí interpreta a un padre muy tradicional que, a base de zurriagazos, obligará a que sus dos hijos, un hippie y una cursi educada en Inglaterra, vuelvan al camino correcto. Tras la cámara el prolífico Pedro Lazaga, uno de los directores habituales del malogrado actor, que rodó el filme entre Madrid y Tenerife.